|
__________________
Atlántida
Lemuria
Mú
Âgharttha
Gaia
_________________
Anú
Mihael
Ialdabaoth
Vishnú
Shiva
Ishva-Ra
_________________
Archi
Melki-Tsedek
Brâhatmah
Mahatma
Mahanga
_________________
Nueva
Era
Teosofía
Antroposofía
Gnósticos
Pitagóricos
Rosacruces
Francmasones
Martinistas
Nazarenos
Esenios
_________________
Buddha
Krishna
Rama
Zarathushtra
Moisés
_________________
Gandhi
Ahimsa
Aparigraha
Samhaha
_________________
Aeter
Akasha
Âlaya
Laya
_________________
Nihil
Holístico
Nat-Our
Noúmeno
_________________
Magia
Mash-Mak
Mahat
Ofitas
Nâgas
_________________
Hermes
Thoth
Iaô
Adonai
_________________
Mâyâ
Mérou
Omphalos
Om
Fohat
_________________
Sánscrito
Vattan
Irdín
Hierogáfico
_________________
_________________
| |


Porque de ser así… ¡bien podría calificarse de plaga!. Desde el mito de Orfeo, hasta las más recientes profecías de San Juan, San Malaquías, Nostradamus, Edgar Cayce y la misma Blavatsky, demostraban que las ideas mantenidas a lo largo de la historia, referidas al futuro del mundo y de la humanidad han sido bastante pesimistas. Incluso, la creencia en una destrucción venidera del mundo por el fuego o por el agua existía ya, tanto entre los grupos de las islas del Pacífico como entre los indígenas de América. ¿Cómo pudieron todos ponerse de acuerdo…?
[Sebastián
Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

EL
CABALLERO EN EL FANGO

LA TIERRA HUECA (V)

3.
LA TIERRA HUECA
(
PARTE V )
Antonio se sentía ahora como un Sherlock
Holmes de opereta, que debía de
resolver este tipo de casos utilizando la deducción y el razonamiento lógico,
el método infalible en el que siempre confiaba contra viento y marea. Así, como si emulase a su
investigador favorito en la película “Sherlock
Holmes and the Voice of Terror”, Antonio se dispuso
a descubrir los subterfugios que se escondían en el conglomerado de
datos que tenía delante de él. Al fin y al cabo esto le distraería del
problema de Betty, el cual no tenía tan fácil solución como éste…
Veamos…-se dijo con soltura- imaginemos que tú
eres un espabilado ocultista, y que conoces ciertos secretos en los que crees
ciegamente, pero que caen fuera de tu alcance. Supongamos también, que los “flugelrads” no pertenecían a Hitler, como es obvio por lo de la
plantación de patatas en Londres, las cuales hoy por
hoy saldrían bastante caras… Y sabiendo que no te puedes enfrentar
militarmente a esa tecnología
superior, entonces, el único camino que te queda
es el de disfrazarte precisamente de aquello de lo que te quieres apoderar. Tal
y como hicieron con los francmasones, al adoptar la sociedad secreta de Hitler
el nombre de: “Los Iluminados”, el mismo nombre que la sociedad secreta con
la que se quería acabar.
El lobo se disfraza de
cordero para poder atrapar mejor a sus víctimas… Así, si los nazis se
presentasen en la Antártida o en el Ártico, con el emblema de la cruz gamada,
sería como si ellos mismos hubiesen impreso billetes falsos para el partido del domingo, con un poco de suerte, hasta te podrías colar
dentro del estadio aprovechando el barullo de la puerta.
Esa idea también se soporta si deducimos que
en la narración de la casa mágica relatada por el
doctor Seidl, en la que desaparecen varios altos cargos del partido nazi por
medio de la teúrgia, se da a entender que los nazis podrían viajar así
“supuestamente” al interior de la tierra. Pero si ellos pudiesen realmente
desplazarse así al Agharta. ¿Para qué necesitarían sacar submarinos del
frente y enviarlos a dar vueltas por el mundo…?
Así, tendríamos que el
auténtico objetivo de Hitler sería primero: Deshacerse de todos sus
competidores francmasones, incluidos todos los judíos. Segundo: Tomar
militarmente todas las entradas posibles del mundo intraterreno para intentar
entrar por las buenas o por las malas en el mundo subterráneo.
Veamos, tenemos el cuerpo
del delito, la premeditación… ¡Pero aún me falta la causa…! El móvil del
crimen…
Antonio rebuscaba ahora
nervioso algo en su carpeta mientras mascullaba una frase:
¿Qué decían ellos…?
¿Qué decían?
¡Ah! ¡Aquí está! -Y
leyó con euforia:
<<
La raza aria es la raza “elegida por los dioses”, que procedía del interior
del planeta, emergiendo a la superficie en la región del desierto del Gobi,
desde donde habría venido como heredera y señora del mundo exterior…
>>
¡Ahí
estaba la clave! ¡La tenía delante de sus propias narices…!
¡Claro! Ellos no
vinieron del interior, a ser la raza heredera
y señora del mundo exterior, sino que: ¡FUERON
EXPULSADOS!!!.
Antonio, vibraba con la
emoción, ¡Claro, eso es! No existe otra explicación:
“Ellos”
fueron expulsados, en tiempos inmemoriales, del interior de la tierra y quieren
regresar a ese lugar a toda costa...
-
¡Bien! Admitamos que ése es el móvil del
“crimen”. ¿Quiere eso decir que los "Arianni",
contactados por Byrd en el "Mundo Intraterreno", son los únicos habitantes
de Agharta…?
-
No necesariamente, si admitimos que pueden
existir varias razas, al igual que ocurre en este mundo… -Dijo el mismo
Antonio cambiando el tono de su voz, como si simulase una conversación clásica,
entre un teórico ponente y su inseparable censor, es decir, entre Sherlock
Holmes y el doctor Watson.
La esperpéntica escena
no amedrentó en absoluto a Antonio, y en un inédito rapto de inspiración, se
preguntó a sí mismo de nuevo:
-
¿Quiere entonces decir usted, querido Watson,
que lo mismo que ocurrió con los Nazis y los Arianni
le puede haber ocurrido a otros muchos pueblos de
la tierra…?
-
Efectivamente, mi estimado Sherlock
–dijo de nuevo Antonio, molesto consigo mismo porque había cambiado los
papeles de los personajes sin darse cuenta-. Si nos remontamos a las leyendas de
los distintos pueblos, encontramos que durante varios períodos de la historia,
los superhombres de Agharta o “dioses”, vinieron a la superficie a enseñar
a la raza humana y salvarla de las guerras. La historia épica india, el "Ramayana"
describe a su héroe, Rama, como a un emisario de Agharta que viene en un vehículo
etéreo, el cual probablemente era un platillo volante. Una tradición china
habla de maestros divinos que vienen en vehículos etéreos. Semejantes también
a la venida del fundador de la dinastía inca, Manco Copac. Uno de los más
grandes maestros de Agharta en América era Quetzalcoatl, el gran profeta de los
indios mayas y aztecas. Quetzalcoatl se describe como: "un hombre de
apariencia buena y de semblante como salido de la tumba, con una piel blanca,
enfundado en un vestido blanco. Él también se llamó Huemac, debido a su gran
bondad y continencia y enseñó la guía de la virtud a los indios e intentó
salvarlos del vicio dándoles leyes y aconsejándoles que refrenasen su lujuria
y practicasen la castidad. Él les enseñó pacifismo y condenó la violencia en
todas sus formas. Además, instituyó una dieta vegetariana, con el maíz como
su comida principal, y les enseñó, el ayuno y la higiene del cuerpo. Osiris
era otro dios subterráneo de los egipcios, que se supone formaba parte de los
dioses que eran los gobernantes de Atlántida y miembros de una raza sobrehumana
que gobernó a la raza egipcia humana del exterior por medio de los faraones.
Los atlantes fueron al parecer la raza primitiva de seres que poblaron el
exterior del planeta, quienes, antes de la destrucción de su continente, que
ellos previeron, viajaron volando en platillos a través de la apertura polar al
Mundo Subterráneo, al espacio interior sin substancia de la tierra, donde ellos
continuaron viviendo desde entonces.
Antonio se disgustó por el poco arte
interpretativo que estaba demostrando… ¡Si, Sir Arthur Conan Doyle, levantara la
cabeza, se arrepentiría de haber escrito los libros de Sherlock
Holmes, para que sus guiones fuesen tratados de ésta forma por un patán sin
escrúpulos…! Y abandonó la triste farsa centrándose en el análisis escueto de los
hechos:
Si los nazis no habían sido
los únicos que conocían la existencia de Agharta, tampoco habían sido
los únicos en asediarla e intentar forzar sus fronteras. Gengis-Khan
(1167-1227), había recorrido todo Asia Central, en especial Mongolia y la meseta de Pamir,
buscando la mítica entrada del reino del Preste Juan, la fabulosa Shamballah. Se rumorea que el Gran Khan poseía
un anillo con la svástica como adorno y que su sed insaciable de destrucción
fue debida a su rabia por no poder encontrar la entrada al mítico mundo subterráneo.
Otro intrépido buscador del mundo subterráneo
anterior a Gengis-Khan, fue Alejandro Magno, que el año 336 a. C., dirigió una gran expedición
militar contra los persas, a los que derrotó en la mayoría de las batallas,
abriendo así, todo el imperio persa a los macedonios. Pero su principal
objetivo no estaba allí, Alejandro,
buscando un sueño inconfesable, avanzó hacia la ribera del Oxus y de
allí a la meseta de Pamir y la India, aunque sin alcanzar su escurridizo objetivo. La cruz gamada,
también resultó ser un símbolo familiar para Alejandro…
Bien,
recapitulando: ¡No es oro todo lo que reluce…! Según las últimas líneas
del razonamiento lógico obtenido, tenemos que admitir: Primero, que los de
dentro son los buenos, porque si fueran los malos hace tiempo que estaríamos
los de fuera esclavizados o exterminados por ellos…, además, las narraciones
de todos los escritores mencionados así lo afirman. Segundo, que los de fuera
somos los malos… nos matamos, violamos, esclavizamos, y todas las demás prácticas
desagradables que sabemos realizar muy bien.
Pero… la inmensa mayoría de los de mundo
exterior desconocemos la realidad del mundo interior “oficialmente”. ¿Por
qué…? Pues porque los que “oficialmente” rigen el mundo exterior así lo
desean.
¿Cómo puede ser que a
Byrd, un famoso almirante de
la US Navy, se le
haga callar? Si todo es una patraña. ¿Qué mal puede hacer…? Y si no lo
es… ¿Porqué ocultarlo…?
O sea, que no sólo son
los nazis los únicos interesados en entrar en el mundo interior… Y ahí
volvemos otra vez a la ¡GRAN CONSPIRACIÓN!!!
Antonio, hacía varios años
que maduraba esa teoría, y cada día se refrendaba más y más en ella,
coincidiendo, otra vez, con casi todos los autores anteriores y con uno nuevo…
Jean Robin, especialista francés en sociedades secretas e historia de las
religiones, quién afirma la existencia de una conspiración a escala
planetaria. Muchas de las figuras que detentan el poder político, económico y
eclesiástico en el mundo, estarían relacionadas en uno u otro modo con una
asociación secreta llamada “ La Orden Negra” cuyo fin es el de preparar a
la Humanidad para la llegada de AQUEL que es esperado con ansiedad, “Aquel”,
al que Hitler se refirió con éstas palabras:
<<
Yo sé, que no soy “Aquel” que debe venir… >>
Pero al igual que existe la Orden Negra y
“AQUEL”, el supremo dirigente que aún no se ha materializado. Existe en
contrapartida el “Señor del Mundo”, el supremo jerarca del mundo
intraterreno, que según relata el explorador ruso Ferdinand Ossendowski, rige los destinos del mundo interior y exterior.
En el relato de sus aventuras por Mongolia y
China, hacia 1921,
Ferdinand Ossendowski recoge las tradiciones seculares de los Lamas de la región en su libro
llamado “Bestias, Hombres y Dioses”:
<<
Los ancianos que viven en la orilla del Río Amyl me contaron a mí -a
Ossendowski- la leyenda de que un cierto grupo de gentes de las tribus Mongoles,
escaparon de las demandas de Jenghis Kan, escondiéndose en el país subterráneo.
Después, un Soyot que vivía cerca del Lago Nogan Kul me mostró la
puerta humeante que sirve como entrada al "Reino de Agharti."
A través de esta puerta, un fornido cazador entró en el Reino de
Agharti y, después de su retorno, empezó a relatar lo que él había visto allí.
Los Lamas le cortaron su lengua para impedir que él hablase acerca del
"Misterio de los Misterios". Cuando
llegó a la vejez, él regresó a la entrada de esa caverna y desapareció en el
reino subterráneo, la memoria de lo que él
había visto allí, iluminó su corazón de nómada…
Yo recibí
información más realista sobre estos hechos del propio Hutuktu, el
JelybDjamsrap en Narabanchi Kure. Él
me contó la historia de la llegada fantástica del poderoso Rey del
Mundo, del
reino subterráneo, de su apariencia, de sus milagros y de sus profecías; y sólo
entonces, empecé a entender que en esa leyenda, se ocultaba un extraño fenómeno
de hipnosis colectiva o visión de masas, ésa pudo haber sido la causa de ese
notorio misterio oculto, pero con una fuerza tan real y poderosa que fue capaz
de cambiar el curso de la vida política de Asia.
A partir de aquel momento, empecé a hacer algunas investigaciones...
El Gelong
Lama favorito del Príncipe Chultun Beyli, y el Príncipe mismo, me contaron una
historia acerca del reino subterráneo...
‘Todo
en el mundo, -dijo el Gelong-, está constantemente en un estado de cambio y
transición, la ciencia, las religiones, las costumbres del pueblo
¡Cuántos grandes imperios y culturas magníficas han perecido!
Y lo único qué permanece
inalterado es el Demonio, el poder de los Malos Espíritus. Hace más de sesenta
mil años un hombre santo desapareció con una tribu entera bajo la tierra y
nunca más aparecieron de nuevo en la superficie de la tierra.
Sin embargo, muchas personas, desde entonces han visitado ese reino,
Sakkia Mouni, Undur Gheghen, Paspa, el Kan Baber y otros.
Nadie sabe dónde está ese lugar, el cuál, unos dicen se encuentra en
Afganistán y otros en la India. Todas
las personas allí están protegidas contra el Mal y los crímenes no existen
dentro de sus fronteras. La ciencia se ha desarrollado allí serenamente y nada
los amenaza con la destrucción. Las
personas del mundo subterráneo, han alcanzado el mayor nivel de conocimiento
imaginable. Y ahora es un reino grande, millones de hombres viven bajo la
tutela del Rey del Mundo como su gobernante.
Él conoce todas las fuerzas del mundo, ve en todas las almas de la
humanidad y lee en el gran libro de su destino. Invisiblemente él gobierna ochocientos millones de hombres
que viven en la superficie interior de la tierra y ellos cumplen cada una de sus
ordenes.’ >>
Y
continuaba Ossendowski
su interesantísima descripción del mundo subterráneo y de los hombres de
superficie que lo conocieron:
<<
El Lama Turgut que viaja conmigo –la narración se refiere a Ossendowski-,
de Urga a Pekín me dio más detalles acerca del mundo desconocido:
‘La
capital de Agharti se rodea con pueblos de científicos del alto rango
sacerdotal. Le recuerdan a uno, al
de Lhasa, donde el palacio del Dalai Lama, el Potala, es la cima de una montaña
cubierta de monasterios y templos. El
trono del Rey del Mundo, está rodeado por millones de dioses encarnados.
Ellos son los sagrados Panditas. El
propio palacio es abrazado por los palacios de los Goro que poseen el secreto de
todas las fuerzas visibles e invisibles de la tierra, del infierno y del cielo y
quienes pueden hacer todo lo necesario para la vida y la muerte del hombre.
Si nuestra humanidad furiosa comenzase una guerra contra ellos, ellos
podrían hacer explotar la superficie entera de nuestro planeta y transformarla
en desiertos. Ellos pueden secar
los mares, pueden transformar tierras en océanos y pueden esparcir las montañas
en la arena de los desiertos. Por
medio de sus órdenes, los árboles, el césped y los arbustos pueden ser
hechos crecer; los hombres viejos y débiles pueden volverse jóvenes y robustos; y el muerto puede resucitar.
Por medio de vehículos extraños y desconocidos para nosotros, ellos se
desplazan a velocidades vertiginosas a través de túneles estrechos dentro de
nuestro planeta. Algún Brahmán
indio y el Dalai Lama tibetano, durante sus laboriosos retiros, se esfuerzan en
las crestas montañosas que ningún otro hombre ha pisado, y ellos han
encontrado inscripciones talladas en las rocas, huellas de pisadas en las
nieves. El Sakkia Mouni, encontró
en una lápida de piedra de la cima montañosa, inscripciones que él sólo
entendió en su vejez, y siguiendo sus indicaciones, penetró en el Reino de Agharti, del cual, él regresó trayendo sólo las migajas del sagrado
aprendizaje, las pocas que conservó en su memoria.
Allí, en palacios de maravilloso cristal, viven los gobernantes
invisibles de toda la gente piadosa, el Rey del Mundo o Brahytma que puede
hablar con el mismo Dios tal y como yo hablo con usted, y sus dos ayudantes, el
Mahytma, que conoce los designios de los eventos futuros, y el Mahynga, el cual
rige las causas de esos eventos…" >>
A la memoria de Antonio
llegaban ahora las palabras dichas por el Maestro intraterreno en el diario de
Byrd:
<< Su raza ha alcanzado ahora el punto sin retorno, aquellos que están
entre ustedes serán quiénes destruirán su mundo, Yo le digo hijo mío, que
hay una gran tormenta acumulándose en éste momento en su mundo, una furia
negra que no se agotará durante muchos años… las edades oscuras que vendrán
ahora para su raza cubrirán la Tierra como un paño mortuorio, pero yo creo que
algunas personas de su raza sobrevivirán a través de la tormenta, más allá
de "Eso", de lo que yo no puedo hablar. Nosotros vemos a una gran
distancia un nuevo mundo que resurge de las ruinas de su raza y buscamos sus
tesoros perdidos y legendarios, para recuperarlos y salvarlos, ellos estarán
aquí, hijo mío, seguros a nuestro recaudo. Cuando ese tiempo llegue, nosotros
nos movilizaremos para ayudarles de nuevo a reavivar su cultura y su raza. Quizás,
para entonces, ustedes habrán aprendido la futileza de la guerra y de las
disputas... >>
Antonio remarcó con rotulador las frases: “aquellos que están entre ustedes serán quiénes destruirán su
mundo…” y: “ más allá de "Eso", de lo que yo no puedo
hablar…”
Estas frases esclarecedoras le recordaron a
Antonio la Profecía hecha por el
“Señor del Mundo”, el supremo jerarca del mundo intraterreno, que según
relata el explorador
ruso, Ferdinand Ossendowski, se apareció al Hutuktu de Narabanchi en su monasterio hacia 1890…
…Pero ya estaba bien de
profecías, él tendría que estar durmiendo hace mucho…
Además, no estaba hoy el
“horno para bollos”. Su moral, no era precisamente la óptima, como para
deprimirse con esa fábula terrible y fúnebre…
Ahí
estaba la profecía, justo detrás de la última página de su carpeta, ¿olvidada…?
¡Tendría que haberla tirado hace mucho…! ¡Eso es…! La tiraría
ahora mismo, en realidad, ni él mismo sabía porqué la había conservado…
Todo
ese lío del “Fin del Mundo”, en el fondo le atraía y le aterraba por
igual, él lo consideraba a veces, como una manía sadomasoquista más de las
muchas que atesoraba. Pero… ¿Era realmente sólo eso… una manía…?
Porque
de ser así… ¡bien podría calificarse de plaga!. Desde el mito de Orfeo,
hasta las más recientes profecías de San Juan, San Malaquías, Nostradamus,
Edgar Cayce y la misma Blavatsky, demostraban que las ideas mantenidas a lo
largo de la historia, referidas al futuro del mundo y de la humanidad han sido
bastante pesimistas. Incluso, la creencia en una destrucción venidera del mundo
por el fuego o por el agua existía ya, tanto entre los grupos de las islas del
Pacífico como entre los indígenas de América. ¿Cómo pudieron todos ponerse
de acuerdo…?
Aunque los
científicos “establecidos”, aquellos que tienen que pagar “hipotecas a 20
años”, declamen en las aulas que es probable que esa creencia sólo se base
en la especulación astronómica. Antonio siempre pensó, que tal vez la
experiencia traumática obedecería más
bien a alguna espantosa vivencia terrenal en el pasado… -para aquellos que
crean en la reencarnación, claro está.
Los
antiguos persas, que asumieron las doctrinas de su maestro religioso Zoroastro,
desarrollaron una concepción más amplia de la destrucción del mundo,
asociándola con el fuego. Según esta creencia, en el momento del final
del mundo, los adoradores del Señor de Mazda serían distinguidos del resto de
la gente soportando de manera estoica el sufrimiento del metal fundido, dolor
que sería asimilable a la experiencia anímica del final de los tiempos. Esta
idea se encuentra en las Gathas, la primera parte del Avesta, la biblia del
zoroastrismo.
No
obstante, la idea de una resurrección después de la muerte se remonta a
tiempos muy anteriores al período representado en las Gathas. Ya el historiador
griego Heródoto oyó hablar de una creencia persa hacia en el siglo V a. C. que
hacía referencia a ello. El Teopompo de Quíos, historiador del rey de
Macedonia Filipo II, se refirió a ella como una doctrina
mazdeísta.
Y
aún se pueden encontrar similitudes entre las antiguas ideas griegas del cielo
y del infierno y la doctrina cristiana. Los poemas homéricos y los de Hesíodo
muestran cómo la mente griega concebía el futuro del alma inmersa en un mundo
“no material” denominado el Elíseo y el Hades. A través de los misterios
de Orfeo y los misterios de Eleusis, estos mundos se hicieron para los griegos más
cercanos y, a veces, hasta accesibles.
El
futuro de las naciones y del mundo también desempeñó un importante papel en
el pensamiento griego y romano. Es incluso evidente, que las profecías de la
Sibila dominaron la época que anunció las conquistas de Alejandro Magno.
Y
hasta la idea escandinava de la destrucción de la Tierra por el fuego y su
posterior renovación bajo un cielo mayor, se expresa de forma análoga. Ese
nuevo mundo, sería poblado entonces por los descendientes de la pareja
superviviente, Lif y Lifthrasir, tal y como queda expuesto en Elder Edda.
Antonio pensó de nuevo
en la profecía que le esperaba al acecho en el envés de la hoja. Bueno… por
el momento la dejaría donde está, total…, con no mirarla.
¡Eso es…! Cerraría el
libro y se iría a la cama. Y dicho y hecho, lo cerró, hizo ademán de irse a la cama y apagó
la luz…
Pero…
LA
PROFECÍA DEL REY DEL MUNDO EN 1890
El
Hutuktu de Narabanchi relató lo siguiente a Ferdinand Ossendowski, cuando él
le visitó en su monasterio a principios de 1921:
‘Cuando
el Rey del Mundo apareció ante los lamas, favorecidos por Dios, hace treinta años
en este monasterio, hizo una profecía para el próximo siglo. Era como
sigue:’
<<
Cada vez más las personas se olvidarán del cuidado de sus almas y cuerpos.
El pecado más grande y la corrupción, reinarán en la Tierra. Las
personas se volverán como animales feroces y tendrán sed de la sangre de sus
hermanos, dándoles muerte. La “Medialuna” crecerá oscureciéndolo todo, y sus
seguidores descenderán a la mendicidad y a la guerra incesante. Sus vencedores serán heridos por el sol y no progresarán.
Dos veces, ellos serán visitados por el infortunio más pesado, el cual acabará
en insultos ante los ojos de las otras naciones.
Las coronas de los reyes, grandes y pequeños, caerán... uno, dos, tres,
cuatro, cinco, seis, siete, ocho... . Habrá
una guerra terrible entre todas las
naciones. Los mares se volverán rojos... las tierras y el fondo de los mares se
llenarán de huesos esparcidos... los reinos se desperdigarán... las gentes
morirán en masa... hambre, enfermedad, crímenes desconocidos hasta entonces
por la ley, como nunca antes se hayan visto en el mundo. Los enemigos de Dios y
del Espíritu Divino que habitan en el hombre vendrán. Aquellos que tomen la
mano de otro, también perecerán. Los
olvidados y perseguidos se alzarán y atraerán la atención del mundo entero.
Habrá nieblas y fuertes tormentas. Montañas desnudas se cubrirán
repentinamente con bosques. Los
terremotos vendrán... Millones cambiarán los grilletes de la esclavitud y de
la humillación por hambre, enfermedad y muerte. Los antiguos caminos se cubrirán
con muchedumbres que vagan de un lugar a otro.
Las mayores y más hermosas ciudades perecerán en el fuego... una, dos,
tres... El padre se enfrentará contra el hijo, el hermano contra el hermano y
la hija contra la madre... El
vicio, el crimen y la destrucción del cuerpo y del alma seguirán...
Se esparcirán las familias... La
verdad y el amor desaparecerán... De
cada diez mil hombres, sólo uno subsistirá; él estará desnudo, desquiciado y
sin fuerza ni conocimientos para construirse una casa o encontrar su comida... .
Él aullará como el lobo rabioso, devorando la carne de los cuerpos muertos,
morderá su propia carne desafiando a Dios para luchar...
Toda la tierra se vaciará. Dios se alejará de la tierra, y en ella habrá
sólo oscuridad y muerte. Entonces
Yo enviaré a unas personas, ahora desconocidas, que deberán desbrozar la cizaña
de la locura y el vicio con mano fuerte y dirigirán a aquellos que todavía
permanecen fieles al espíritu de hombre que lucha contra el Mal. Ellos fundarán
una nueva vida en la tierra purificada por la muerte de los pueblos anteriores.
En el quincuagésimo año sólo tres grandes reinos aparecerán, los cuales
vivirán felices setenta y un años. Acto seguido, habrá dieciocho años de
guerra y destrucción. Y después, las gentes de Agharti ascenderán de sus
cavernas subterráneas a la superficie de la tierra. >>
eeeeeee



|