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Así la Fuerza Creadora moldea el plano físico como si de una melodía sublime se tratase. La clave o tono de esa melodía en este universo local, es el Fa de la escala diatónica, también llamado el Kung, el Gran Tono.
Por eso, en la Materia, La música de las proporciones, de las formas, los colores y la música de los sonidos son inseparables y están íntimamente unidas, siendo unas consecuencias de las otras. Las leyes armónicas de las proporciones, de las longitudes de las cuerdas y las de las formas, es decir, de las vibraciones y de las leyes armónicas de la música, los sonidos y acordes forman un todo inseparable.
[Sebastián
Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

EL LEÓN DE PLATA

EL SELLO DE AMATH (I)

6.
EL SELLO DE AMATH
(
PARTE I )
En este momento Atmah,
sintió que estaba llegando al límite de su viaje y de sus fuerzas. Realizó un
ejercicio mental dando ciertas órdenes a su Aj o subconsciente y se encontró fuera del libro del
Akasha,
alejándose raudo del monumental archivo que continuaba girando con su rotación
parsimoniosa e incansable. Vislumbró una luz lechosa y se lanzó a ella con un
apremiante ímpetu, pues ciertos calambres y una cefalea persistente le
indicaban que algo no funcionaba muy bien en su contraparte física.
Atravesó el Sol Central como
si de un destello luminoso se tratase, y
algo deslumbrado intentó orientarse con respecto a su punto de origen.
Allí abajo, a la derecha, vislumbró la Ciudad y, a
la izquierda del perímetro exterior, la Gran Biblioteca del Ciclo de
Ram que se
extendía a través del subsuelo, oculta a la vista de los profanos. Miles de
kilómetros de galerías subterráneas que como las circunvoluciones de un
gigantesco cerebro planetario recorrían todo
el subsuelo de la Paradesa, en la cual, durante los más de 559 siglos del
Ciclo de Ram, los
iniciados de todos los niveles habían descendido para consultar o escribir en
piedra toda la memoria histórica del planeta y sus humanidades, así como las
artes y las ciencias antiguas del ciclo que expiraba. Para ello se había
utilizado el Lenguaje Universal Hierográfico que ellos denominaban Vattan
y los Hermanos del Cosmos Irdin.
Él era plenamente consciente
de ser uno de los últimos, o tal vez el último ser que escribiría su historia
en ella: La Gran Biblioteca, como ocurriera en otras bibliotecas de ciclos
anteriores, ella quedaría clausurada finalmente y sólo se admitirían el acceso
para consultas e investigaciones a los historiadores e iniciados de épocas
venideras.
Allá, a lo lejos, en los antípodas del planeta,
justo en el área formada por las tres ciudades del Triángulo de Luz, recaía
ahora la responsabilidad y el honor de iniciar el nuevo Satya-yuga,
la Nueva Era Dorada.
Atmah
localizó el punto exacto donde su contraparte física descansaba y atravesando
la fría roca llegó hasta su cuerpo exhausto, el cual presentaba evidentes síntomas
de deshidratación. No podía calcular cuanto tiempo había pasado desde que se
iniciara su viaje astral, pero era
palpable la urgencia de la reanimación de las funciones corporales.
Trató de entrar rápidamente y
al no conseguir una adecuada sincronización salió inmediatamente despedido
hacia arriba con el consiguiente espasmo de su cuerpo físico.
¡Lo que faltaba, tendré un
monumental dolor de cabeza al despertar! -Se lamentó un tanto impaciente.
Intentó serenarse y ser
consciente de los pasos a seguir; al momento, su mente se iluminó con el sabio
proverbio popular:
<<
Cuándo no sepas como entrar, entra siempre con los pies…>>
¡Dicho y hecho…! Se acostó
encima de su cuerpo físico en la misma postura que éste mantenía tocando
primero con los pies levemente y, a continuación, con el resto del cuerpo
astral fue descansando lentamente sobre su organismo yaciente.
Cuando despertó se sintió tan mal que creyó
desmayarse y ser expulsado de nuevo de su extenuado cuerpo. Pero la urgencia de
ingerir líquidos y algo de alimento le encendió algunas luces rojas en el
interior de su mente. Al momento, descubrió a su lado un bol de su acostumbrada
colación altamente energética y un tazón de Té de hierbas caliente, que,
misteriosamente le estaban esperando encima de la mesa. -¡Desde luego, esta Ley
de la Necesidad funciona de maravilla! ¡Y más aún cuando alguien conocido
vela por ello…! –pensó alegremente para sí.
Bebió y comió todo lo que pudo en su perentorio
estado, mientras que en su interior, daba las gracias mentalmente a su maestro Djul
Nor y a todos
los que le habían alentado y guiado en su vida, a su Ser Interior y por
supuesto al Único a través de la inconmensurable variedad de sus formas.
Una semana le costó
restablecerse de su lamentable estado, durmiendo la mayor parte del tiempo y
“abarrotándose” de todo lo que era capaz de ingerir, que resulto ser
bastante más de lo que él habría imaginado…
Estaba feliz, con una alegría infantil que lo llenaba
todo y que superaba con
creces todos los sufrimientos y penalidades pasadas durante estos dos últimos y
largos años. Sin embargo, aún tendría que darse prisa pues más de los dos
tercios del tiempo disponible para la culminación de su tarea se habían
cumplido ya.
Sólo
quedaban unos escasos ocho meses para que expirase el tiempo de tres años
adjudicado a su tarea y... ¡Aún tenía que escribir en las frías paredes de
roca los hierogramas que narrarían la experiencia vivida!
Aunque realmente, él no había estado ocioso esa
semana, al día siguiente a su retorno astral reparó en una caja de madera
recubierta de una fina lámina de plata
que se hallaba en un extremo del corredor,
Atmah sintió un impulso acuciante de ir hacia ella pues
intuía demasiado bien lo que esa caja contenía…
Con sumo cuidado, abrió el
contenedor y descubrió tres piezas de metal brillante separadas entre sí, que
se mantenían encajadas perfectamente en unas cunas, también de madera, que se
hallaban forradas con primoroso cuidado de una tela negra antiestática.
Lo que tenía ante sí era un instrumento mágico de
alto grado, una Pschent o corona doble. Tradicionalmente, la Pschent
estaba compuesta por una corona blanca o mitra alargada con forma de bulbo y una
corona baja de color rojo, cuya parte posterior se eleva verticalmente más que
la anterior encajándose a la altura de la sien sobre la blanca. La tercera pieza
que constituye el conjunto de la Pschent es el Ureo,
la cobra enhiesta que es acoplada sobre la roja a la altura de la frente.
Atmah
había usado anteriormente algún tipo de Pschent, pero muy inferior en méritos y poder a la que se
encontraba ahora delante de él, pues como Dwija había
sido entrenado en el uso y en la fabricación de dichos instrumentos mágicos
tal y como se exige en la Alta Escuela de las Artes.
Relajando su mente recordó su primera experiencia
con la Pschent durante su primer ciclo como Dwija.
Por aquél entonces había participado en la construcción de un anexo en el
edificio central del Sagrado Colegio de Las Razas y se le encargó el noble
trabajo de “Mueve Piedras”, como a él le gustaba llamarlo, si bien, según
sus maestros su nombre ortodoxo era el de “Iniciado en Control Levitacional”
-que aunque suene mejor, viene a ser la misma cosa.
Lo único que recordaba de
interés en aquella época era a los compañeros que al ser todos muy jóvenes
y tener aún un cierto espíritu de competición con mezcla de juego infantil,
creaban entre sí un ambiente “dibertido” que daba como resultado una cierta pugna por
el “control de la piedra”, cosa que invariablemente exasperaba a sus
maestros.
El asunto era bien sencillo, se utilizaba una Pschent
de poder con poca o ninguna calibración, se repetía un Mantra específico y… ¡Piedra arriba!. Lo único
realmente complicado era mantenerla entonces arriba sin que girase
peligrosamente o se escorase en un balanceo, cuando menos, inquietante…
Para resolver estos
“triviales” problemas, los maestros –en el límite de su paciencia-
idearon una solución bien sencilla: se
mantiene a tres “Mueve Piedras” empujando la misma piedra desde tres ángulos
distintos y… ¡Listo!.
Y de esta forma singular,
milagrosamente la piedra se mantiene suspendida sin balancearse, a no ser que
alguien empuje más de la cuenta... ¡ Y ahí es donde comienza la diversión…!
¡Afortunadamente nunca se nos
llegó a caer ninguna piedra…! –se dijo a sí mismo el ahora “serio” y
comedido asceta-, por que no me hubiera gustado seguir aún hoy, empujando todavía
piedras por ahí... O peor aún, quedar aplastado por una enorme laja de cantera
o un obelisco y formar parte para siempre de la pintura ornamental de los mismos…
Atmah
se reía abiertamente ahora de sus propias ocurrencias, describiendo su
“instructiva” experiencia como “Iniciado en Control Levitacional”... Al
menos, Lhamany no había perdido el tiempo
desarrollando en él el sentido del humor. Virtud que ahora, el extenuado
iniciado, apreciaba en toda su magnitud como un método de cura insustituible.
Pero si la experiencia de usar una Pschent
menor como instrumento grosero y sin modular era algo atorrante y aburrido
–exceptuando ciertos escarceos juveniles-, la de la fabricación de una Pschent
no tiene comparación con ninguna actividad creativa que él hubiera realizado
anteriormente.
Este ejercicio de creación era
un compendio de rito, alquimia, musicalidad y armonía que aún hoy le era difícil
de describir y definir.
La Alta Escuela de las Artes
poseía un sinfín de laboratorios para la creación de utensilios armónicos e
instrumentos mágicos de todas las formas, tamaños y utilidades imaginables. Éstos
laboratorios son edificios especiales, con un armazón musical o figura de las
proporciones que sigue estrictamente la Ley Geométrica Mayor, la cual, está
basada en la Ley de la Simetría Cósmica. Por lo que la mayoría de estos
edificios eran figuras geométricas puras como esferas, conos, tetraedros, pirámides
de base cuadrangular, exaedros, octaedros, dodecaedros e incluso
icosaedros, dependiendo de las funciones y del tipo de
utensilio o instrumento a fabricar.
La esfera es el tipo de forma
ideal para los observatorios astrológicos. No permaneciendo estos edificios anclados al
suelo como los demás, sino en sustentación hidráulica, mediante una cuna de
piedra y un fluido, generalmente agua, que lo mantiene en flotación controlada
mediante una regulación exacta de la presión del líquido sustentador. Los
iniciados del Sagrado Colegio Astrológico penetran en su interior por medios
astrales, observando el impacto de las partículas subatómicas de alta energía
y carga neutra que procediendo del exterior del planeta atraviesan el mismo
desde todas direcciones, dejando su impronta cósmica en la superficie interior
de la esfera hueca.
Hay otro tipo de observatorio
astrológico basado en un cono que se enfoca directamente al Sol Central
Interior y mide las perturbaciones magnéticas que el Sol Sistémico Exterior y
los demás planetas y estrellas crean en su superficie.
Pero
la Astrología es una ciencia extremadamente complicada, porque el cálculo de
las Casas Astrológicas, Domicilios, Exaltaciones, Exilios y Caídas en el
interior del planeta es de una complejidad enorme, al tener como referencia los
dos soles en conjunción.
¡Tal vez ésta sea esa la
causa de que yo siga “picando piedras” aún, cuando mis antiguos compañeros
tripulan ya naves intra sistémicas en unión con los Hermanos del Cosmos…!
–Se reprochó a sí mismo en un amargo e irónico comentario.
Aunque, algo le recordó en su
interior, que él era el heredero de una sagrada tradición milenaria
y que la tarea encomendada a cada uno no es mejor ni peor que la de otros, sino
la adecuada en cada caso, según los designios del Único.
Atmah
se concentró entonces en el recuerdo de los conocimientos adquiridos acerca de la Pschent,
los cuales le serían de vital ayuda para su correcto manejo.
El laboratorio donde había
dedicado algunos años en la confección de utensilios armónicos e instrumentos
mágicos era un hexaedro (cubo perfecto), que aunque de piedra pulida, podría
pasar por metal bruñido pues tal era su cristalina superficie. Su estructura
estaba formada por una única y gigantesca mole de piedra vaciada interiormente
hacía miles de años. Su armazón musical o figura de las proporciones poseía
una corona musical cosmológica constante, es decir, la unidad de medida en el
eje longitudinal era la cuerda de Sol dividida en 144.000 partes, la unidad del
eje transversal era la cuerda de La dividida en 129.600 y la unidad del eje vertical era la cuerda de Re en 96.000 partes. Con lo que la unidad cosmológica
era la misma en todos los ejes, las cuerdas permanecían en reposo, lo que
implicaba que esos ejes se situaban en líneas rectas y ángulos de 90 grados.
Aunque podría parecer a simple
vista un Edificio Armónico Simple, en realidad era un edificio Mágico de
Primer Grado, es decir, de estructura física y geométrica estable pero
divergente al estar la corona musical exterior definida según los VII Modos
Luminosos en Sistema Diatónico Becuadro y
la corona musical interior definida según los VII Modos Lunares en
Sistema Diatónico Bemol.
Este tipo de edificio es el preferido para construir
instrumentos Mágicos de Segundo Grado como máximo o hasta un grado de
libertad, es decir, que pueden poseer estructura física estable y ser la
estructura geométrica
inestable, como es el caso de la Pschent que
se mantiene
estable (sin fluctuar en el espacio dimensional) pero modifica sus dimensiones y
forma opcionalmente. O incluso de estructura física inestable y geometría
estable, como el caso de otros objetos que fluctúan entre varias dimensiones espacio-temporales
o
planos temporales, aunque sin cambiar de forma y dimensiones.
El tercer nivel de instrumentos
Mágicos, los de estructura física inestable y geometría también inestable,
implican para su construcción el tener un edificio Mágico de Segundo Grado donde fabricarlo. Pero tanto
éstos objetos como los propios edificios no son muy equilibrados en sí y, por
tanto, suelen construirse ex profeso para objetivos concretos, al ser los
edificios mágicos de segundo grado difíciles de mantener y controlar.
El habitáculo interior del edificio en el que Atmah
había trabajado durante varios años, constaba de cuatro grandes mesas de
piedra situadas cerca de las esquinas y una posición central reservada para el Arka-Maetra,
la Medida del Sello Divino. Se accedía al interior del edificio a través de un
pasillo disonante entre las dos puertas situadas en sus extremos; la disonancia
se creaba al estar una puerta en Diatónico Becuadro y la otra en Diatónico
Bemol, lo que implicaba que no se podían abrir ambas al mismo tiempo.
Las paredes
interiores del edificio y también el techo, estaban recubiertas por los
Hierogramas Sagrados en la parte superior y los Hierogramas Mágicos en la
inferior.
Atmah
aún recuerda nítidamente estos hierogramas y la estructura de la sala en la
que había pasado tanto tiempo trabajando en la construcción de instrumentos
mágicos
junto con los otros iniciados y los Gûrûs que lo instruían en estas tareas...
En el techo, se encontraba el Hierograma Sagrado que
representaba el Sello del Dios Viviente o AMaTh.
En el frontal, el Hierograma de MIHAel, el Hijo Creador, la Función Central de las
Potencias del Verbo. Más abajo los
ALHIM, las Potencias del Verbo que controlan el A-ReTs,
la Astralidad Gravitante y su evolución, ésta atracción gravitatoria
universal procede del ROuaH-ALHIM,
como motor principal que comprenden el ROuaH, los ciclos de la eternidad y el NaHaSH,
el tiempo en espiras.
En la pared de su derecha se encuentra el IShOua-Ra,
Reino Celeste de la Potencia Crística, que a su vez es el SheMa
de los SheMa-IM
en la SheMaM
o subida del MeShIaH
sobre el trono y bajo la corona de gloria.
En la pared de su izquierda se encuentra BWâL,
El Sol que es el RASh
(marido) de la Luna o AïShaH, así el MeShIaH es el RASh
del Ha-Kahalah,
el estado social, y a su vez el MOShIWo, el liberador del yugo de la materia, que se situará
por encima del HaGO o estado administrativo.
En la pared de enfrente se encuentra el IHOH,
Yo-la-Vida, Yo-Soy es el CaVi, el Creador por su Verbo, el Dios Poeta, el
inspirador celeste o MAeTATRON, el ISHO,
Cielo Divino, y el MATA-TRON
o Matesis de Salvación, en el HâOuR, o tiempo celeste sin límites.
Por debajo del friso sagrado,
se encuentran los Hierogramas Mágicos, que describen los procesos de génesis
alquímica…
<<
El NaHaSH o
criatura espiritual que lleva a cabo su rol y desarrolla su función de hacer
pasar el alma a su forma, del plano invisible a la encarnación visible. Así la
letra “N” de IONaH y de NaHaSH,
es la focal, la que homologa
al centro, es decir, la sustancia luminosa universalmente distribuida… Este
hogar, es el Sol en los SheMa-IM,
en los centros fluídricos ondulatorios, antes de serlo en la astralidad
gravitante... >>
Y así, cientos de
Hierogramas Mágicos transcribían los conocimientos sagrados de la
transmutación alquímica y espiritual…
Sin embargo, todo aquello,
aunque desentrañaba la unión con lo Sagrado, no era más que una oda a la
espiritualidad en la materia.
Así como en el mundo material
hay colores invisibles y sonidos inaudibles, las enseñanzas esotéricas
muestran que en el mundo espiritual, donde se fragua el mundo fenoménico,
existen colores audibles y sonidos visibles los cuales definen y moldean a las
formas físicas.
Así la Fuerza Creadora moldea
el plano físico como si de una melodía sublime se tratase.
La clave o tono de esa melodía en este universo
local, es el Fa de la escala diatónica, también llamado el Kung,
el Gran Tono.
Por eso, en la
Materia, La música de las proporciones, de las formas, los colores y la música
de los sonidos son inseparables y están íntimamente unidas, siendo unas
consecuencias de las otras. Las leyes armónicas de las proporciones, de las
longitudes de las cuerdas y las de las formas, es decir, de las vibraciones y de
las leyes armónicas de la música, los sonidos y acordes forman un todo
inseparable.



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