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Este planeta evolucionará con un pequeño grupo de humanos evolutivos que aprendieron durante sus ciclos terrestres la práctica del Ahimsa y el camino ardiente del Amor, transcendiendo la dualidad y viviendo en armonía con el conjunto planetario.
[Sebastián
Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

LA CRUZ DE HIELO

LA LUZ DE
Mihael
(III)

7.
LA LUZ DE
Mihael
(
PARTE III )
Las
grandes figuras enviadas a este planeta con la misión de adaptar las nuevas
enseñanzas, necesarias para acomodar la evolución humana con la cósmica,
fueron siempre proyecciones microcósmicas de la Gran Luz. La humanidad ciega y
muda ante la Luz y el Amor, recoge esta sagrada enseñanza en sus más antiguas
tradiciones y, aún así, es incapaz de comprenderla.
La
Gran Luz es la Faz de Dios, la misma a la que se refiere la Biblia cuando Dios
le dice a Moisés: ‘Mi Faz irá delante de ti’. El mismo Ángel de la Faz es
hoy para los cristianos el Arcángel Miguel,
del cual Cristo es su Feruer o Faz
Manifestada. Los cabalistas llaman a este ángel, El-Shaddai; los hindúes
Vajradhara y los tibetanos Dorjechang. Él es el gran instructor del mundo, aquél
que renueva permanentemente su compromiso con los más necesitados, la Sabiduría
Divina, el ser sin rostro que muestra en cada nueva efusión una siempre
renovada faz.
En esta ocasión, la nueva
encarnación de la Gran Luz fue Mahatma Gandhi, el Feruer de Oeaohoo,
el Más Joven, la Nueva Vida que se convierte en el germen de todas las cosa; es
además, el Brâhatmah,
el representante vivo del Logos
terrestre. El ser que desde el Trono del Mundo, desciende hacia las
profundidades de su propia creación. El hijo de Adonai el Regente Planetario Solar.
Él es el
Mahatma, el Alma del Mundo, la tercera faz del Melki-Tsedek, que como Rey
del Mundo es el Supremo Sacerdote de Anu,
el Uno, y de su Hijo Mihael.
Desde el trono del
Brâhatmah, el Ser de Compasión, observaba con infinito dolor
como la humanidad de superficie iba a la deriva moral y espiritual; controlada y
manipulada, con poder casi absoluto, por las fuerzas recalcitrantes e
involucionarias que durante millones de años se habían asegurado el poder fáctico
en la superficie.
El
Gran Ciclo Evolutivo se acercaba a pasos agigantados a éste planeta y la humanidad de superficie se hallaba fuera de rumbo. Incluso
el propio planeta estaba siendo amenazado por ella en su ciega locura.
Entonces, el Buddha de
Compasión asumió la suprema tarea; y siguiendo los pasos del Hijo Creador se
dispuso a encarnar en esa humanidad doliente, con el fin de iluminar los pasos
de la misma en el duro suelo de la realidad material. Y así nació, de la
leyenda del Rey Mendigo, el Mahatma, el Buddha de Compasión; para enseñar con su
ejemplo y en su propio mundo el camino de la Verdad…
Mahatma Gandhi,
nació en Porbandar en 1869. La India en aquel entonces estaba bajo la dominación
de Occidente, y el yugo económico y político Occidental en todo Asia se
disfrazaba hipócritamente de colonización cultural.
Gandhi salió de su país
para estudiar derecho en Londres, la “City”, la capital del “Imperio de
Occidente”. Atraído y fascinado por el bullicio y el lujo de la cultura
occidental en un primer momento, comienza a intuir posteriormente, la terrible
contradicción que se esconde en los patios traseros de las blanqueadas fachadas
europeas.
Pero no será sino durante
su vida en Sudáfrica entre 1893 y 1914, ejerciendo de abogado y defendiendo los
derechos de la minoría india en Sudáfrica, cuando descubre y profundiza en la
cruda realidad de esa terrible contradicción bajo la extrema crueldad del “Apartheid”,
la terrible política de segregación racial practicada entonces en la República
de Sudáfrica.
Apaleado
y encarcelado varias veces en el cumplimiento de su deber, Gandhi aprende de la
dura realidad a mantener una actitud abierta respecto a todo lo que pueda darle
la luz para avanzar en su tarea. Profundiza en el estudio de las religiones,
comenzando por la suya propia, continuando con la musulmana y finalmente con la
cristiana. Gandhi sintetiza todas ellas en una guía de actuación personal que
le reportará un medio de acción infalible ante los acontecimientos más
adversos y, además de ello aunque no únicamente, una filosofía de vida.
Gandhi,
extrae del Nuevo Testamento y muy especialmente del Sermón de la Montaña, el
valor de la justicia y de la resistencia no violenta; aunque siempre confesó
que le convencía más el cristianismo que los propios cristianos; nunca dejo de
valorar el impulso fundamental de Cristo en su filosofía y estilo de vida
propios.
Gandhi
aguantaría impasible los golpes, ultrajes e injurias cuando intenta hacer valer
sus derechos. Pues en su íntima convicción, él mantendría en todo momento
que la obediencia a las leyes no es ciega, sino que se fundamenta en la Verdad y
la Justicia.
<<
Si el hombre se diera cuenta de que es contrario a la naturaleza humana obedecer
a leyes injustas, ninguna tiranía humana hará presa en él... >>
Al
regresar a la India, organiza un ashram o comunidad de seres, que se unen a un
proyecto de vida integrador y al trabajo en común. Gandhi reproduce entonces
las estructuras de las antiguas comunidades Esenias, que tanto ayudaron a la
elevación espiritual de la humanidad antes y después de la llegada de Cristo.
Pero
en lugar de aislarse en su ashram del mundo exterior, como en su tiempo hicieran
los Esenios y otras comunidades cristianas, él sentía la necesidad de extender
sus ideales mediante la práctica, a toda la sociedad hindú y especialmente a
los más desfavorecidos.
Durante
los primeros años en la India promovió varias huelgas, y actos “no
violentos” en defensa de los campesinos y los obreros textiles de Ahmedabad.
Años
después, la acción no violenta o Satiagraha, alcanzaría
a toda la India, en la cual el ayuno purificador o Hartal era el lazo de
unión de todos los indios a lo largo y ancho del país.
El
movimiento por la independencia, aunque no violento, es combatido con extrema
dureza por el régimen inglés, lo que termina socavando irremediablemente la
legitimidad moral e histórica de la dominación Occidental en Oriente.
Mahatma Gandhi,
en su ashram es un kisan (campesino) entre los kisanes y un harijan (paria)
entre los harijanes; compartiendo los trabajos manuales con todos ellos sin
distinción de castas, credos o jerarquías; pregonando el trabajo común como
escuela de honradez y despreciando cualquier lujo o alimento que no pueda ser
obtenido por el más pobre de los campesinos indios.
Gandhi
continuó su peregrinaje por toda la India preparando al pueblo para el Swaraj o
gobierno de sí mismos; pregonando siempre la pureza de medios:
<<
Nuestra certidumbre de alcanzar el fin, depende por completo de la pureza de
nuestros medios. El odio no puede ser vencido por el odio, la violencia provoca
siempre una violencia mayor... >>
Pocas personas siguen al Mahatma en la comprensión de unos
medios tan puros. Y aunque hindúes y musulmanes le escuchan con atención, en
sus almas viven la división y el egoísmo de clase por encima de los valores éticos
y espirituales que el Mahatma
predica. Esta división del espíritu de un pueblo, concluyó al fin en la
división de los dos estados y a los baños de sangre que le siguieron.
Gandhi
reflexionaría públicamente con gran dolor:
<<
La Verdad es un absoluto. La Verdad es Dios. Antes decía yo: Dios es la Verdad.
Pero ocurre que hay hombres que niegan a Dios. Ocurre que su pasión misma por
la verdad los lleva a negar a Dios, y a su modo, tienen razón… Por eso digo
ahora: la Verdad es Dios. Nadie en efecto, puede decir “la verdad no existe”
sin quitar a su decir toda la verdad. Por eso prefiero decir: “la Verdad es
Dios”.
El hombre
es la manifestación suprema de la Vida, y también su responsable. El hombre
que no ayuda a empujar la rueda del vasto mundo, labra su vergüenza y su
perdición. >>
El gran camino o revelación
que el Mahatma
predicó, es el medio de “la no-violencia”. Pero desde la visión espiritual
de Gandhi, ella no es contemplada como un método encubierto para obtener unos
objetivos y una rentabilidad política por sí misma, es decir, para obtener el
control y uso del poder social por un grupo determinado, como se ha intentado
mostrar por los grupos de poder occidentales que tacharon a Gandhi de “político
astuto”.
La
no-violencia es una actitud ante el mundo, un compromiso religioso traducido en
obras; una actitud que nace de la fe en Dios y la responsabilidad del hombre.
La
no-violencia implica una moral activa que pide una respuesta constante del
hombre hacia las condiciones de todo tipo en su entorno. El hombre tiene que
materializar la Verdad en su ambiente y construir el mundo material según los
patrones dictados por la Justicia, para lo cual el hombre debe resistirse
activamente al Mal y combatirle positivamente con el Bien obtenido de la
materialización de la Verdad.
Gandhi,
de hecho, es un continuador del mensaje de Cristo, adaptándolo a la época y a
los condicionantes humanos contemporáneos. La “no-violencia” es intrínsecamente
la “caridad cristiana”, pues la búsqueda activa de la justicia es el Amor.
El amor sin el reverso del odio, o la lucha contra el mal sin métodos ni medios
malos.
Esta
lucha implica tres actitudes evolutivas importantes; tal y como quedaron
reflejadas en el libro sagrado hindú Bhagavad Gîtâ: Ahimsa, no-violencia.
Aparigraha, no-posesión. Samhaha,
igualdad o constancia.
Ahimsa
es la práctica de la no-violencia fundamentada en el respeto por la vida y el
amor por todo lo creado. Es la practica activa de la “bienaventuranza” que
Cristo expresó en ‘El Sermón de la Montaña’:
<<
Dichosos los mansos, porque ellos poseerán la Tierra… >>
Esta
profecía que a los humanos hoy les parece pueril e inverosímil, es una de las
realidades más absolutas del futuro cercano en que se encuentra hoy este
planeta. Pues durante la inminente transición planetaria, este mundo será
purgado de todo elemento recalcitrante y hostil.
Las Mónadas
humanas se encuentran hoy en el nivel de la Cuarta Cadena Monádica, la cadena
del desequilibrio entre el espíritu y la materia, de la lucha entre al Bien y
el Mal. Estos dos polos de la misma realidad deben fundirse en un único eslabón,
pues el hombre es solo el punto de partida hacia la evolución superior.
Este
planeta evolucionará con un pequeño grupo de humanos evolutivos que
aprendieron durante sus ciclos terrestres la práctica del Ahimsa y el camino
ardiente del Amor, transcendiendo la dualidad y viviendo en armonía con el
conjunto planetario.
En
todos los actos de Gandhi y en todos sus escritos, se encuentra por doquier el
amor a sus enemigos y la filosofía de que el no-violento no trata de vencer a
sus enemigos, sino que busca el bien de éstos, tanto como el suyo propio.
Esta
inverosímil actitud de Gandhi, produjo un choque tremendo para el mundo de superficie, e hizo que muchos políticos tacharan a Gandhi de “político
ladino y astuto” adjudicándole implícitamente una doble intención
encubierta que nunca existió en su lenguaje y sus gestos.
Para ellos era incluso
impensable que existiese un ser tan “absolutamente loco” que realmente
creyera en la verdad de ese mensaje. Si ellos pudieran ciertamente presentir que
ese “loco” es realmente quién ostenta el Supremo Poder y la Corona del
Mundo, siendo la proyección humana del Sumo Pontífice del Agarttha y el Melki-Tsedek; enloquecerían al
instante y sin remisión.
Pues
todos los imperios del mundo, todas sus ciudades, y todas sus iglesias no son más
que el polvo que un día u otro se han de comer los desiertos. Los desiertos y
océanos de este planeta han devorado ya tantos imperios, civilizaciones y
ciudades sin dejar rastro, que la mayor obra material humana hoy, no debería
tener más valor para los hombres que un puñado de arena.
El
Aparigraha o senda de la no-posesión,
consiste en renunciar al mal y a la injusticia; por ello el no-violento renuncia
antes que nadie a las posesiones terrenales; él no quiere ser dominado, pero
sobre todo no quiere dominar, no quiere poseer individualmente, usurpando lo que
también es de los demás.
Sólo
el hombre desprendido, el que
quiere servir a todos, puede luchar libremente contra la injusticia; pues
estando desnudo nada le ata y puede pelear cuerpo a cuerpo contra la agresión,
sin quedar enredado en sus nudos. En realidad nadie puede ser propietario de
nada, salvo Dios mismo. Nadie puede arrogarse la propiedad de bienes materiales
o morales, sin robar a sus semejantes aquello que no le pertenece a él
individualmente, pues el hombre es solamente gerente o administrador en vistas
al bien común.
El Samhaha, es según el libro sagrado
hindú Bhagavad Gîtâ, el tercer
aspecto de la no-violencia. Igualdad, en el sentido de constancia, es la firmeza
que obra desinteresadamente y no se desanima aunque no logre el objetivo. El
no-violento busca el bien porque es bueno en sí mismo, busca la justicia por
amor a Dios, y no por el amor propio.
Mahatma Gandhi
surge en la historia de los siglos como un gigante entre los hombres de su época,
como un sol que se eleva rutilante para cumplir su camino sin que nada ni nadie
lo detenga; a él nada se le interpone, ni la cárcel, ni la muerte, ni el
sufrimiento de los suyos. Todo obstáculo es superado en el arco de serenidad
que marca su trayectoria.
En
realidad el espíritu del Satiagraha es el espíritu del sacrificio, no puede
ser concebido sin un profundo Amor a Dios y a sus semejantes. Ni puede
proponerse como camino de salvación a los hombres sino es con una inmensa fe en
la capacidad del ser humano de superarse a sí mismo y superar las barreras que
él mismo ha creado en su mente concreta…
<<
Así como no podemos mirar el Sol, ni ver a Dios cara a cara sin morir, tampoco
podemos en el mundo de las apariencias realizar en la acción un solo absoluto.
El Amor mismo a la Verdad me ha enseñado la belleza del compromiso.
La
belleza del compromiso consiste en que una acción sea hecha. ¿Qué son las
palabras si están vacías de ideas? ¿Qué son las ideas hermosas si están vacías
y no corresponden a un hecho?.
El acto
es quizás pequeño pero es pleno. Está lejos de ser perfecto, pero por lo
menos está hecho. Para hacerse debe limitarse al tiempo, al lugar, a las gentes
y comprometerse con lo que está allí.
Si la
idea que lo inspira es perfecta, el acto mediocre es un gran paso y un hermoso
compromiso. La belleza del compromiso, es que el compromiso actual sea menos
impuro que el de ayer; es que al mirar, no los actos, sino la dirección en que
van, la mirada sea guiada en línea recta hacia algo hermoso… >>
La tarea de
Mahatma Gandhi es sencilla y grandiosa a la vez, demostrar al
mundo que un hombre solo, sin utilizar poderes especiales de ningún tipo, puede
elevar las conciencias humanas hasta inducirlas a realizar actos altruistas que
desafían toda lógica convencional y materialista. Un hombre solo, que armado
únicamente con la Fe y el Amor es capaz de vivir en la sociedad terrestre
actual, valores tan extraños como la Verdad y la Pureza, y hacer que millones
de personas sientan y asimilen esos valores espirituales eternos como suyos. No
importa si esos valores y esas personas finalmente se olvidan o se adormecen,
desinteresándose de lo que vivieron y aprendieron. Lo “importante es el
hecho”, lo importante es la semilla del acto, lo que cuenta es la “belleza
del compromiso” que queda grabado indeleble en el tiempo y en el espacio para
mayor gloria del Ser Único.
Gandhi
rechazó totalmente el uso de la fuerza para resolver los conflictos
internacionales; así, cuando estalló la segunda guerra mundial, sus
declaraciones no fueron bien recibidas ni entendidas por el mundo Occidental.
Él
definió la causa de los aliados como: “menos mala que la de los nazis”;
pero: “de la violencia no puede salir el orden”. Y pregonó la no-cooperación
y la no-violencia como único medio de conseguir un mundo estable y regido en
paz:
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La independencia aislada no es la meta de las naciones del mundo, sino la
interdependencia voluntaria. >>
El 6
de agosto de 1945 durante la II Guerra Mundial. La primera bomba atómica fue
lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, acabando con la vida de más de
100.000 personas y condenando al mundo entero a un retorno kármico de
proporciones insondables.
La
explosión, no solo asesinó a miles de personas indefensas, arrasó una gran
extensión de terreno y contaminó la atmósfera del planeta, sino que introdujo
directamente a la Tierra en la lista de los planetas más peligrosos y dañinos
del universo.
Una
comisión especial de la Confederación Galáctica estudió en ese año planes
de “contención de daños” en este sistema solar, que incluían la
neutralización y la involución forzada de la inmensa mayoría de la población
humana del planeta para evitar el desastre
multidimensional que ese tipo de actividades podría ocasionar al sistema
solar y a la galaxia.
Pero
finalmente el “plan de contención” fue otro, y como parte de ese plan
estamos nosotros aquí, realizando nuestro servicio en el área de influencia de
este planeta laboratorio llamado Tierra.
El Maitreya
Buddha, el
Caballo Blanco encarnación de Vishnú; el Melki-Tsedek, el Rey e Instructor del
Mundo, regente del gran ciclo de manifestación terrestre que se conoce como el
Kali Yuga; aquél al que el mismo Krishna definiría como el Mesías que surgiría de Shamballah; sintió en lo más profundo de su alma, el hecho, el más
despreciable acto de desamor de la
humanidad sobre ella misma y el planeta que la cobija.
Tras su asesinato cometido
el 30 de enero de 1948. Mahatma Gandhi,
cerró el ciclo de manifestación de Ram. A su muerte, sus últimas palabras: “
¡He, Rama!”;
constituyeron el broche final con la que ésta gran encarnación de
Vishnú saludaba, cerrándolo, el
ciclo abierto por aquella otra gran encarnación solar que constituyera el
heroico Rama.
Y así, la Quinta Raza Raíz
humana llegó al final de su ciclo
de manifestación. El 8 de Agosto de 1988. El Brâhatmah, el Ser de Compasión,
cerró finalmente el ciclo que el Centro Regente de Shamballah tenía asignado
para la realización de la tarea universal adjudicada a este humilde planeta.
Siendo la fuente de energía de esta entidad transmigrada a otros planos del
universo. El ser que constituyó el núcleo Logoico del planeta y el poder
supremo de su Jerarquía, inició al igual que su mundo un nuevo ciclo
evolutivo, pero ésta vez separado de su cuerpo físico planetario.
No obstante un nuevo ser
fue trasmigrado para adoptar el control de la Tierra y la carga de la conducción
evolutiva de la misma. Amuna Khur, es hoy el Regente Planetario, el Logos, Oeaohoo, el Joven Eterno; el Melki-Tsedek,
el ser que controla a las razas
humanas del planeta y que lo hará hasta que los seres humanos transciendan la
Ley de la Purificación, y una nueva raza, la Sexta Raza Raíz, se halla
desarrollado completamente sobre la faz de éste.
Pero
no solamente se desplazó el núcleo energético que regentaba el planeta, sino
que el cambio afectó también a toda la estructura sutil del mismo.
La energía que había
transmitido Shamballah, desde su localización intraterrena en la vertical con
la región exterior del planeta comprendida entre los Himalayas y el desierto
del Gobi, se trasladó a la ciudad de Miz Tli Tlan, situada en la contraparte
intraterrena del cono sur de Hispanoamérica. El nuevo centro planetario despertó
al nuevo ciclo, junto con las otras Ciudades de la Luz que forman la nueva
regencia planetaria.
Los
seres que componían las jerarquías y consciencias de
Shamballah, gradualmente ocuparon otras actividades y tareas en las recién
despertadas Ciudades de la Luz, para ayudar y monitorizar las ingentes tareas
que la transición planetaria requiere ahora y en un futuro cercano.
La transición planetaria
despierta algunos núcleos sutiles y desactiva otros, así la energía radiante
de Shamballah, de signo eminentemente masculino es transmutada a la de los
espejos de Miz
Tli Tlan,
de signo energético predominantemente femenino. La transición culminará con
el cambio del eje planetario terrestre y el consecuente reordenamiento de las
estructuras físicas y sutiles de la superficie exterior del planeta.
No
obstante, la nueva estructura jerárquica terrestre y la relación que cada uno
de los que estáis aquí tendrá con ella, a través de las tareas asignadas a
cada uno de vosotros, serán parte de las siguientes asambleas de integración
que se desarrollarán durante los próximos días.
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