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¿O no era así después de todo? ¿No sería la selección natural una ley sabia y justa que “retira” del tablero de la vida a aquellas especies que ya han cumplido su época y su tiempo para dar nuevas oportunidades a las especies que vienen empujando detrás…? Al fin y al cabo, en lo que la Tierra lleva de existencia, ya se han extinguido el 90% de todas las formas de vida que han existido alguna vez sobre el planeta.¿Quién vendrá detrás de la raza humana? ¿Será ésta la última forma de vida sobre el planeta? ¿Seríamos nosotros los que concluyéramos más de 10 millones de años de evolución desde los primeros antropoides arborícolas con el uso de nuestras flamantes bombas atómicas y bacteriológicas?
[Sebastián
Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

EL
CABALLERO EN EL FANGO

HOMBRES Y MÁQUINAS (III)

4. HOMBRES Y MÁQUINAS
(
PARTE III )
¿O no era así después de
todo? ¿No sería la selección natural una ley sabia y justa que “retira”
del tablero de la vida a aquellas especies que ya han cumplido su época y su
tiempo para dar nuevas oportunidades a las especies que vienen empujando detrás…?
Al fin y al cabo, en lo que la Tierra lleva de existencia, ya se han extinguido
el 90% de todas las formas de vida que han existido alguna vez sobre el planeta.
¿Quién vendrá detrás de la
raza humana? ¿Será ésta la última forma de vida sobre el planeta? ¿Seríamos
nosotros los que concluyéramos más de 10 millones de años de evolución desde
los primeros antropoides arborícolas con el uso de nuestras flamantes bombas atómicas
y bacteriológicas?
¿Serán las máquinas
inhumanas y esquizofrénicas con instintos asesinos, como las que entrenaba
John, las que hereden un planeta arruinado y oscuro? ¿O por el contrario existe
una mente superior que tiene todo bajo control y que espera pacientemente el
final de algún ciclo misterioso para poner orden en el caos y “dar a cada uno
lo suyo”, como dicen las escrituras?
Antonio, sin saber muy bien
porqué, pensaba que esto último era el razonamiento acertado. Sin embargo, aún
retumbaban en su mente las palabras de John:
<<
Escúchame bien, “listillo”, eso de esperar unos cuantos miles de millones
de años de evolución caótica solo pasa en tu pueblo... Pero esto es EE.UU. y
aquí pensamos con la cabeza y no con los pies. Aquí podemos simular las
implicaciones de unos cuantos miles de años de “carambolas” en solo un par
de meses >>.
¿Cómo podía estar tan
ciego…?¿Cómo podíamos estarlo todos, pensando que la evolución puede crear
un cerebro o un ojo de un amasijo de células, basándose sólo en el puro azar?
Cuando nosotros mismos manejamos los parámetros de evolución para cosas
tan sencillas y pueriles como el control de selección de algoritmos cibernéticos.
Que además, en casi todos los casos terminan en el fracaso más absoluto.
Antonio recordó de pronto el
caso del estudio del ADN del hombre de
Neandertal encontrado en la gruta
Feldhofer del valle del Neander cerca de Dusseldorf en Alemania. En 1997 se
extrajeron unas muestras del ADN mitocondrial del húmero de dicho espécimen
por Matthias Krings de la universidad de Munich, realizándose también las
pruebas de confirmación en la universidad estatal de Pennsylvania, dando
finalmente como resultado que la diferencia de las cadenas de ADN del hombre de
Neandental son tres veces mayores que la mayor diferencia del ADN entre los
humanos de hoy en día y sólo la mitad de las que existen entre el chimpancé y
el ser humano.
Si entendemos que la distancia
temporal que separa al hombre de Neandertal de nosotros, es sólo de 500.000 años,
muchos científicos actuales piensan que el hombre de Neandental no es nuestro
progenitor directo, porque sencillamente es imposible un cambio evolutivo tan
grande del ADN, en un espacio de tiempo tan pequeño.
¿Pero entonces quién demonios
es nuestro escurridizo antepasado…?
Antonio se sentía realmente
mareado y sin fuerzas para enfrentarse a su jefe o a cualquier otro “sopla
gaitas” de los muchos que están dispuestos a “tocarle a uno las narices”
en el momento más inoportuno. Así que decidió desaparecer del mundo de los
vivos hasta, por lo menos, la hora de su cita amorosa, que él esperaba, le
sacase de hoyo oscuro de la estulticia y del lamentable estado mental en el que
se hallaba.
Decidió pues, subirse a su
coche y desaparecer en dirección a su casa. La música de Shakira surgió otra
vez de su radio cassette. Sólo que esta vez era la canción “Si te vas” la
que llamó su atención:
<<
Si te vas, si te vas, si me cambias por esa bruja pedazo de cuero, no vuelvas
nunca más…>>
Aquellas palabras trajeron a su
mente a su ex-mujer Maite y al objeto de sus odios: “Brenda”.
Brenda supuso la ruptura
definitiva con la situación, nunca aceptada por ella, de una vida nueva y extraña
en un país más extraño aún.
¿Pero qué supuso Brenda para
él…? ¡Ni aún hoy, él era capaz de definirlo!
Brenda vino a él una buena mañana
de Abril, durante uno de los primeros seminarios científicos de la recién
estrenada vida de Antonio como “rey del mundo”. Al entrar en el aula de
trabajo ella brillaba como el sol del amanecer… - Antonio, inevitablemente,
comenzó a rememorar dolorosamente esa mañana, como si la estuviese viendo a
través del parabrisas de su automóvil y, como en un sueño, comenzó a
contarse su visión a sí mismo…
Brenda, no iba vestida de modo
provocativo aquella mañana, pero su pulóver y sus jeans dejaban entrever una
figura perfecta…
Su cabello rubio y recogido en
un gracioso moño sobre su nuca le daba un aspecto serio y sensual a la vez.
Ella era la ponente de una buena parte de aquél seminario. Como psicóloga
cognitiva iba a darnos unas charlas sobre el conocimiento subliminal de la
sexualidad en la estructura del carácter y las sicopatías generadas por la
mala concepción de la misma.
Todos, en general, estábamos
bastante intrigados por la relación que podría tener, la “teoría del
orgasmo” con la programación en “inteligencia artificial”. Pero la cosa
prometía ser bastante animada, incluso, algunos opinaban que esto solo era un
juego de rol con connotaciones libidinosas, inventado por el Vampiro.
La ponencia comenzaba
analizando las teorías de Wilhelm Reich y
Erich Fromm y abarcaba varios
conceptos básicos sobre sicología y sociología en cuanto al carácter y la
relación del individuo con su entorno.
Brenda inició la ponencia
explicando básicamente los conceptos originales de Freud, el cual había sido
el primero en construir un camino hacia la comprensión clínica de la
sexualidad.
Durante la exposición, podía
verse como la sexualidad adulta se originaba en las etapas del desarrollo sexual
infantil. Para Freud la Libido no era simplemente el deseo consciente de
actividad sexual, sino la energía misma del instinto sexual que más tarde sería
medida y cuantificada como una corriente bioeléctrica que el propio organismo
produce en un ciclo de carga y descarga arraigado en la base biológica de todo
organismo vivo.
El ciclo de carga y descarga
del proceso energético del acto sexual es bastante simple, si se enmarca en un
cuadro clínico estándar, y lo representa una curva genérica denominada
“económico-sexual” que posee una fase de tensión y una fase de relajación
a partir de un punto de inflexión reconocido en el orgasmo.
El problema, al parecer, es que
la mayoría de los individuos no poseemos –según Brenda- la famosa curva del
orgasmo “estándar”, sino una curva perturbada mediante una variedad de
inhibiciones que generan una fase errática que culminaba en unas mesetas
denominadas éxtasis. Éstas mesetas definen, en el sentido estricto, la
impotencia orgástica.
La conclusión más preocupante
era que la perturbación de la genitalidad no es, como se supuso anteriormente,
un síntoma entre otros, sino… ¡el síntoma de la neurosis!!!
Desde el primer momento, Brenda
pareció hipnotizarnos a todos con sus palabras dulces pero seguras y sus
movimientos armoniosos que atrapaban nuestras miradas y pensamientos...
<<
La potencia erectiva y la eyaculativa no son nada más que los indispensables
requisitos de la potencia orgástica. La potencia
orgástica es la capacidad de abandonarse al fluir de la energía biológica sin
ninguna inhibición, la capacidad para descargar completamente toda la excitación
sexual contenida, mediante contracciones placenteras involuntarias del cuerpo.
Ningún individuo neurótico posee potencia orgástica. El corolario de ese
hecho es que la gran mayoría de los humanos sufre una neurosis de carácter.
>>
Ahora sí que nos tenía a
todos más que interesados en su exposición; preguntándonos hasta que extremo
participábamos, cada uno de nosotros, en “la parte de neurosis sexual
colectiva” que acababa graciosamente de adjudicarnos.
Brenda era definitivamente una
persona especial, cuando desarrollaba su exposición se la podría considerar
como a la Galadriel de Tolkien, una hechicera poderosa y posesiva que no perdía
el control en ningún momento y bajo ninguna circunstancia. Su mirada azul mar,
profunda y serena sobrecogía el espíritu, era como si las dos aguamarinas que tenía por
ojos
penetrasen nuestros secretos más íntimos…
<<
Freud suponía que la sustancia viva estaba gobernada por dos fuerzas
instintivas opuestas: las fuerzas de la vida, que él identificaba con el
instinto sexual “Eros”, y el instinto de muerte “Thanatos”.
Según Freud, Eros, sería la fuerza que despertaría a la sustancia viviente rompiendo
su equilibrio, que en reposo es similar a la pasividad de la materia inorgánica.
Él crearía la tensión necesaria, y consolidaría a la vida en unidades
siempre mayores. Eros es vigoroso y turbulento, pero, por detrás de él, obra
siempre el instinto de muerte. Thanatos es la tendencia a reducir lo viviente a
lo sin vida, a la nada, al Nirvana. Con arreglo a este concepto, la vida no era
realmente sino una perturbación del silencio eterno, de la nada. En la
neurosis, aquellas fuerzas positivas de la vida o fuerzas sexuales se veían
enfrentadas directamente al instinto de muerte… >>
Ella,
como la figura resplandeciente de Lifthrasir en la leyenda escandinava del
Elder Edda, continuó su charla exultante…
<<
La estructura de la neurosis queda definida de esta forma, con la teoría de la
coraza caracterológica que nace de la metodología del trabajo clínico y de la
diferenciación entre lo reprimido y lo susceptible de volverse consciente. Esta
coraza está formada por la acumulación de estratos de los mecanismos de
defensa del individuo neurótico que al igual que los estratos geológicos son
historia fosilizada de unos conflictos que estuvieron activos en cierta época
de la vida y que dejan sus huellas en el carácter en forma de una rigidez.
Si los
estratos son muy numerosos y compactos semejan entonces a una coraza que rodea
al organismo vivo al cual protegen contra el displacer y los conflictos de la
vida exterior. Aunque éste, paga a sí mismo por esa protección perdiendo gran
parte de su capacidad de placer >>.
Todos nos
observábamos como si fuésemos erizos heridos alguna vez en la vida, que
habiendo generado una coraza protectora, la hubiésemos identificado tanto con
nuestra personalidad que ahora nos es imposible vivir sin su agobiante protección.
<<
El esquema freudiano de la estructura psíquica de la mente, está compuesto por
el Ello, el Yo y el Superyó que coexisten en perpetuo conflicto en el
Inconsciente, residiendo en éste último los deseos reprimidos y también una
parte importante del Superyó moral. Pero la situación del Consciente no es
tampoco nada halagüeña, pues el Yo no es el único que domina en el reino del
Consciente, porque el Yo mismo, solo es una parte del pérfido y primitivo Ello,
que pugna por la desinhibición de los impulsos sexuales prohibidos, y obliga al
pobre Yo a reprimirlos
constantemente ante el condicionamiento social imperante >>.
Antonio
reconoció ahora el propio esquema “psicológico” de Betty, que él mismo
había leído el día anterior en sus viejas carpetas… dándose cuenta de la
influencia real que Brenda había tenido en su primera época…
<<
De toda esta trama de conflictos se desprende que el individuo orgásticamente
insatisfecho desarrolla un carácter falso y un miedo a cualquier conducta que
no haya meditado de antemano. Así mismo, éstas personas reaccionan con odio
intenso a cualquier intención de perturbar el equilibrio neurótico mantenido
por su coraza, aunque dicha agresividad es confusa, carente de propósito y,
oculta a veces, en un fuerte sentimiento de inseguridad y un egoísmo patológico.
Pero que en ningún caso, ella puede llegar a ser una agresividad sana y
racionalmente dirigida como la generada por una conducta espontánea y
verdaderamente viva.
El
placer y la alegría de vivir no pueden concebirse sin una lucha, sin
experiencias dolorosas y sin un combate displacentero consigo mismo. La salud psíquica
es, por tanto, la alternancia de la lucha dolorosa y la felicidad, del error y
la verdad, de la equivocación y la reflexión sobre ella. En resumidas cuentas:
‘la vitalidad plena en todas las situaciones que puedan presentarse en la
vida’. >>
En su mente, Antonio rememoraba una Brenda exuberante y llena de vida que movía
sus esbeltos brazos con fiera gesticulación, al tiempo que su voz vibraba con
tonos imperativos mientras describía la fuerza de un ideal.
¿Fue en ese
momento cuando él se enamoró locamente de aquel ser mítico y heroico?
Puede que
Antonio no lo sepa nunca, pero su corazón y su mente naufragaron aquel día en
un mar de ensueño y admiración sin límites… Y por aquel entonces, escribiría
en su libreta de apuntes la siguiente reflexión:
<<
¡Cómo resistirse ante semejante derroche de poder y belleza! ¡Cómo puede uno
serenarse ante las aguas de un mar embravecido…!
En los
mismos ojos que yo observaba atónito, brillaban los ojos de miles de mitológicas
sirenas que desde el Egeo al Adriático, en épocas remotas, capturaban con sus
hechizos a todo marino incauto que se atreviese siquiera a escuchar su canto
embriagador… Desde las ondinas a las ninfas, y desde las náyades a las
glaistigs que en los ríos y estanques habitan, las terribles hijas de Neptuno
reúnen las cualidades de la belleza y la perfidia; el agua, entre sus secretos,
ha tenido siempre el poder de mostrar la naturaleza ambivalente de sus
criaturas…
A través
de aquellos ojos esmeraldinos, te observan los fulgurantes reflejos del sol
sobre las aguas del mismísimo Atlántico, donde las sirenas, desencadenan
tormentas y galernas para hacer zozobrar los barcos donde viajan los incautos
humanos, mientras que, seductoras, a ellas se las ve peinando dulcemente su
larga cabellera, mirándose en el espejo de su propia contemplación… >>
Ese fue el
primer aviso… él debería haberse dado cuenta de que su vida sentimental
estaba sufriendo un vuelco irremediable, tendría que haber intentado frenar su
ansiedad… pero, todo en vano, al día siguiente escribiría nuevamente en su
libreta:
<<
Por si fuese poco el derroche de gracia que la naturaleza ha realizado con esa
criatura feérica, con aquella nereida impredecible; ella, en su esplendor,
muestra una energía arrolladora que transpasa los límites de la vulgaridad
convirtiéndola en un ser excepcional...
El ser
que porta semejante fuerza vital, posee además el mejor de los dones: una
sonrisa amplia y brillante, de dientes perfectos como el níveo nácar de las
madreperlas.
Y yo,
como un Ulises desarbolado que hubiese sido arrojado a las mismísimas playas de
Eea, caí en su fabuloso hechizo.
Yo, pobre
mortal… ¿Cómo podría resistirme al designio de los dioses? ¿Cómo luchar
contra Afrodita reencarnada? Mi nave hundida, mis compañeros perdidos en los
embates de un mar inmisericorde.
Sólo me
quedaba una alternativa; hundirme en las olas del cuerpo de esta Circe mitológica
y cubriéndome con la espuma de sus cabellos, olvidarme de la lejana Ítaca,
donde una Penélope paciente espera un regreso que… esta vez, no se produciría.
>>
Brenda continuó al día
siguiente su ponencia, pero Antonio ya había perdido para entonces la
consciencia del tiempo y del espacio y solo tenía ojos para mirarla y oídos
para escucharla:
<<
La capacidad de tolerar lo displacentero y el dolor sin huir amargamente a un
estado de rigidez, van parejas con la capacidad de recibir felicidad y dar amor.
En contraste con eso, nuestros conceptos sociales y educativos occidentales han
convertido a los jóvenes, ya sea en muñecos envueltos en algodón, ya sea en máquinas
industriales o de negocio, secas, crónicamente malhumoradas
e incapaces de experimentar placer.
La
presente sociedad debería de preguntarse seriamente si la situación actual no
emula a la de la Europa de los años 30 y 40 cuando el caldo de cultivo del
Nazismo estaba en pleno apogeo. ¿ No nos estaría esperando a la vuelta de la
esquina un nuevo Hitler cibernético que hablaría a nuestros hijos del heroísmo
y del sacrificio de la libertad de decidir por uno mismo, cediendo su propia
libertad de equivocarse a un ser genérico representado por medio de Internet,
la televisión interactiva, o los mismos juegos de ordenador?.
Hitler
prometió la abolición de la libertad individual y el establecimiento de la
“Libertad de la Nación”. Vehementemente las masas cambiaron sus
posibilidades de libertad personal por la libertad común, ilusoria, pero que,
al tiempo, los relevaba de toda responsabilidad individual. ¿Podrán en un
futuro cercano, las máquinas cibernéticas controladas por mentes neuróticas
liberar al hombre de la terrible carga de la responsabilidad de decidir por sí
mismo…? >>
Aquello desató una tormenta de
ideas entre todos los que atendían el seminario, sin precedentes en los
anteriores encuentros, pues todos los participantes estaban trabajando
precisamente en la construcción de dichas máquinas… En aquel momento todo el
auditorio se escindió en dos bandos radicalizados, los que defendían hasta sus
últimas consecuencias las ideas de Brenda -y por supuesto a ella misma-, y por
el otro lado, el grupo colérico y más numeroso que representaba a la comunidad
claramente enferma de la misma neurosis que ella estaba destapando impúdicamente
en la ponencia.



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