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Glosario de términos (Z):
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Z
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Zarathushtra:
Ver también:
Hermes; Tot;
Seth
Zarathushtra es la entidad encarnada que hereda y
regenera la genealogía etérica de Ram. Las grandes entidades que
encarnan en la materia terrestre, a su muerte donan el cuerpo etérico-astral
que es utilizado en sucesivas generaciones por otros seres, que aunque no
genéticamente, si heredan etéricamente los principios vitales de la
entidad que representa el guía o arquetipo a emular.
Así existieron varios Zarathushtras
y varios Hermes, que trabajaron
consecutivamente, los mismos conceptos sublimes, y los valores a
desarrollar en los dos grupos humanos a los cuales guiaban. En la época
del primer Zarathushtra, los antiguos valores Arios estaban en regresión,
los Turanios del norte y este de Asia se hallaban en una de sus endémicas
persecuciones sobre los Arios, y sus hordas se extendían por todo Asia
Central y la Europa Oriental.
Los Semitas ofitas, adoradores de la Serpiente, se enseñoreaban de
Egipto, Palestina, Arabia y el norte de África.
Sin embargo, poco a poco, se hacía cada vez más complejo el concepto de
las entidades Dioscuras, como ocurriera con los Kabirim o grandes Manus de
las siete razas humanas de color que rigen los destinos terrestres en el
plano material, que poseían todos un estado doble, uno esencial, en el
que eran constructores y conservadores y otro accidental, en el cual, al
encarnar en el mundo fenomenal arrastraban las impurezas propias de ese
plano. Este concepto queda muy bien representado en el siguiente
texto mazdeíta, el Zend Avesta:
<< Invoca ¡Oh Zarathushtra! A mi Fravarshi, pues Yo soy Ahura Mazda,
el más grande, el mejor, el más hermoso de todos los seres, el más sólido,
el más inteligente y cuya alma es la Palabra Santa... [Darmesteter;
Zend Avesta ] >>
En esta frase Ahura
Mazda, la
entidad solar que representa a Adonai, conmina a Zarathushtra para que se
dirija directamente a la contraparte espiritual del Dios Solar que es su Fravarshi, o el núcleo del
Logoi solar
mayor, al cual Zarathushtra puede acceder libremente a través de las
conexiones sutiles que el Regente Avatar de cada ser tiene con el Logoi
solar o planetario en cuya órbita de influencia se haya.
Así, Ahura Mazda, no se constituye en el centro de poder sino en el
mensajero de La Palabra, cuya fuente se encuentra también en el corazón
del mismo Zarathushtra.
Los Rishis y Brahmanes Indios consideraban al mundo
fenoménico únicamente como una ilusión o mundo de engaño, donde todo
lo que se perciben son las imágenes del mundo real reflejadas en Maya, lo
que se presenta a los sentidos exteriores carece de interés por ser únicamente
sombras de la realidad mayor, y la atención debe concentrarse entonces únicamente
en la propia interioridad donde la auténtica realidad habita.
Zarathushtra, por el contrario, consideraba el mundo de la realidad
exterior al ser humano, como la manifestación y la vestidura exterior de
la existencia divino-espiritual, con lo que la ilusión exterior de Maya,
es sólo un velo que cubre la vida espiritual y a la que hay que estudiar
detenidamente para desentrañar las claves, con las que Ahura Mazda teje
con hilos de luz la frontera de los mundos. Las diferencias en las
doctrinas filosóficas arias en aquella época, ahondaron diferencias y
elevaron muros que separaron de forma definitiva a los dos más hermosos
troncos de la cultura Aria. Zarathushtra, Hermes y Abraham, que en su
conjunto son el Hierofante de Tres Cabezas,
marcaron una época de gran esplendor espiritual, aunque no exenta
de batallas y conflictos. Pero finalmente los antiguos valores Arios y los
esfuerzos de inculcar a los Semitas el culto monoteísta solar por el Tricéfalo
de Fuego, fracasaron y Amón-Jehová-Mithras reinó por muchas
generaciones sobre Arios y Semitas, hasta la llegada de otra encarnación
solar conocida como Moisés…
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Zohar:
Ver también:
Jehovah; Kabhalah;
La tradición cabalista afirma que fue el
Rabí Simeón
Ben Jochai quién compiló el Libro del
Zohar, o más
acertadamente, salvó el libro de su destrucción en Jerusalén a manos de
los ejércitos de Roma hacia la mitad del siglo I de nuestra era.
Sin embargo, son muchos los autores que opinan que la
antigüedad del libro es muy anterior a la época del primer siglo de
nuestra era. Por ejemplo madame Blavatsky nos da estas referencias acerca
de los dos libros misteriosos que compartieron vicisitudes durante la
destrucción de Jerusalén: El Libro de Enoch y el
Zohar:
<< La antigüedad de este libro se pierde en la
noche de los tiempos. Su origen es indo, y se retrotrae a una época muy
anterior a Moisés... Está escrito en planchas sueltas, que en un
principio fueron de oro fino y otros metales preciosos... Su estilo es
simbólico, y sus combinaciones se adaptan a todos los anhelos del espíritu.
Aunque alterado por el tiempo, conserva sin embargo, gracias a la
ignorancia de los curiosos, su primitivo carácter en los principales
tipos y figuras. [H. P.
Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. V ]
>>
El misterioso libro del Zohar no se dedica a
la ciencia especulativa de la numerología, como podrían pensar muchos,
sino que realiza el análisis de los hechos mediante la relación numérica
de los mismos, esta aritmética casuística permite afrontar el análisis
de las consecuencias presentes y los hechos por venir, dando como
consecuencia una visión profética del mundo que sitúa al mismo, en un
tiempo apocalíptico de contenido muy similar al definido en los Vedas
para el período final del Kali-yuga hindú.
En el Zohar se puede leer la historia de “los
Ischins, encadenados a la montaña en el desierto”. Alegoría que alude
a los espíritus atados a la tierra durante el ciclo de encarnación. Azazel o Azazyel, es uno de los jefes de los “ángeles
transgresores” del libro de Enoch, los cuales descendieron sobre el
Ardis, la cima del monte Armón, y se comprometieron entre sí jurándose
insensatamente mutua lealtad; de ellos se dice en el Zohar que:
<< Azazyel enseñó a los hombres a hacer espadas, cuchillos y
escudos, y también a fabricar espejos, para ver lo que está detrás de
uno. Amazarak instruyó a todos los brujos y a los trituradores de raíces;
Amers explicó la Magia; Barkayal, la astrología; Akibeel, el significado
de los portentos y de los signos; Tamiel, la astronomía, y Asaradel enseñó
el movimiento de la Luna. Y estos siete fueron los instructores del
hombre. [Rabí Simeón Ben Jochai; El Zohar] >>
Así el Zohar afirma que este mundo llamado
Kliphotk,
es la residencia del ‘Príncipe de las Tinieblas’, quién es también
referido en la Kabhalah
como Samael, el Ángel de la Muerte, la Serpiente seductora o Satán. Pero
también enseña que en el Alma está el hombre verdadero, el Yo Soy
consciente, el Manas que trasciende toda realidad para constituirse en la
entidad divina que debe de traspasar el mundo de la ilusión para penetrar
en el mundo Briático o mansión de los Espíritus puros.
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