Fohat:
Ver también:
Dzyu;
Brill;
Demiurgo; Noúmeno;
HâOuR
Según nos lo define el Libro del Dzyan dado a
conocer al mundo occidental por Helena Petrovna Blavatsky, Fohat es el
hijo veloz de los Hijos Divinos, cuyos hijos son los Lipika. Él lleva
mensajes circulares: Fohat es el Corcel y el Pensamiento del Jinete que
atraviesa como el rayo las nubes de fuego; da Tres y Cinco y
Siete pasos a través de las Siete regiones superiores y de las
Siete inferiores. Alza la Voz, y llama a las Chispas innumerables, y las
reúne…
Pero escuchemos directamente la narración de las
Estancias del Dzyan acerca de Fohat, tal y como están narradas en el propio
libro dado a conocer por Blavatsky:
<< Cunde la Vibración, y en sus veloces Alas
(las de Fohat) tocan al Universo entero, y al Germen que está latente en
las Tinieblas; Tinieblas que alientan sobre las dormidas Aguas de la Vida.
La Tinieblas irradian la Luz, y la Luz emite un Rayo solitario en las
Aguas, dentro del Abismo de la Madre… [Libro del Dzyan, Estancia III
según H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta] >>
En estas enigmáticas sentencias podemos observar
como la ‘vibración’ de Fohat,
el mensajero de los Dioses o Dhyân Chohans, son las alas que se mueven
sobre la Oscuridad despertando al Germen que mora en ella, el cual representa a la Mónada o Chispa inmortal. Así, Fohat es el Corcel y el
Pensamiento del Jinete, esto es, el vehículo de la vida y a la vez el
mensajero consciente del Demiurgo, transmitiendo por la voluntad de Él,
los Arquetipos de la Vida fenomenal.
Fohat es en su máxima expresión el ‘Espíritu de
Dios moviéndose en el Caos’ o la ‘Serpiente de Fuego’. Éste es el
significado de nuestra primera etimología: ‘viçate’, pues
Fohat es aquí ‘el
que penetra en las Tinieblas’ y ‘el fabricante del Luz Astral Superior
o Noumenal’. La Luz Astral
Superior es conocida por todos los cabalistas como el Aether Primordial o Âkâsha, la Luz Primera de los
Elohim.
La Serpiente de Fuego es representada en la
Kabalah
por la letra hebrea Teth (X), pues ella es el agente único y
universal de toda forma y de toda vida, el cual está formado por Od, Ob
y Aour; activo, pasivo y positivo. Od es la Luz pura que da la vida; Ob,
el mensajero de muerte y Aour (rw') la síntesis o Luz Astral que envuelve a los cuerpos fenoménicos
en el Magnetismo universal llamado también el Oro de los Alquimistas que
causa la Atracción o Amor de los Astros. La Inteligencia que guía a esa
fuerza es llamada en la Kabalah: Tehor (rweX),
el ‘Señor que habita en el mundo de la pureza’.
La pureza es entonces la base vibratoria para que la
forma pueda acoger a Fohat, el fluido eléctrico, pero cuando está
desvirtuada se convierte en desarmonía pulsante; en esta situación, el
curador (Epopte), necesita entonces imprimir en la forma un ritmo adecuado
y disolver el mal. El conflicto existe en la oposición de los
movimientos. El curador afina la pulsación de la forma y su integración
con la vertiente Monádica y hace esto con la aplicación del medio
conductor de energía Brill. El curador debe ser pues, como una campana
que resuena con las corrientes del cosmos. La energía Brill es una energía
armónica con las estrictas leyes que rigen a los Siete Hijos de Fohat, o
siete niveles de vibración energética de la materia manifestada, que van
desde la rudimentaria electricidad química hasta la energía radiante
pasando por el sonido y la luz. Sus niveles son comprendidos como
vibraciones moleculares, inter-moleculares, atómicas, inter-atómicas, etéricas,
inter-etéricas y un último nivel de radiación que marca el inicio de un
nuevo ciclo al que se denomina como vibraciones
dimensionales:
<< Entonces Svabhâvat envía a Fohat para
endurecer los Átomos. Cada uno es una parte de la Tela. Reflejando al Señor
que existe por Sí Mismo, como un Espejo, cada cual a su vez viene a ser
un Mundo…[Libro del Dzyan, Estancia III según H. P. Blavatsky; La
Doctrina Secreta] >>
La Electricidad Cósmica a la que se asocia Fohat en
el mundo fenoménico, no es una fuerza ciega, sino una “Inteligencia”
que acompaña a los fenómenos energéticos. De esta forma Fohat es una
cosa en el universo sin manifestar y otra distinta en el universo
manifestado, por eso en su segunda forma representa la Pureza o perfección
de la Forma a imagen del Creador, representada por Tehor.
Fohat es, de esta manera, la Fuerza viva creada por
la Voluntad que enlaza todas las energías cósmicas entre el mundo formal
y del inmanifestado:
<< Él las construye a semejanza de Ruedas más
antiguas, colocándolas en los Centros Imperecederos.
¿Cómo las construye Fohat? Él reúne el
Ígneo
Polvo. Hace Esferas de Fuego, corre a través de ellas y a su alrededor,
infundiéndolas vida; y después las pone en movimiento: A unas en esta
dirección, a las otras en aquella. Están frías y él las caldea. Están
secas y él las humedece. Brillan y él las aventa y las refresca. Así
procede Fohat del uno al otro Crepúsculo, durante Siete Eternidades… [Libro
del Dzyan, Estancia VI según H. P. Blavatsky; La Doctrina Secreta]
>>
En estos párrafos vemos como existe un hálito de
vida activo en el ciclo vital de la Energía Radiante o Fohat, fluctuando
desde el inicio hasta el final de cada ciclo mayor de Siete Manvantaras, Y
entre cada uno hay un gran vacío o punto Laya, el merecido descanso de la
profusión material. Esos ciclos menores están a su vez compuestos de
otros muchos que interactúan dentro de ciclos cada vez más pequeños,
definiendo minúsculos procesos
de creación y destrucción de la materia, y por eso, a cada ciclo de
creación le corresponde uno opuesto de destrucción, dando
lugar a una lucha incesante entre los aspectos constructivos y los
destructivos que define las leyes de supervivencia que nos muestra la Naturaleza:
<< El
Sol Central hace que Fohat recoja polvo primordial en forma de globos, que
los impulse a moverse en línea convergentes, y que, finalmente, se
aproximen unos a otros y se agreguen… Esparcidos por el Espacio sin
orden ni sistema, los Gérmenes de Mundos entran en colisiones frecuentes
hasta su agregación final, después de lo cual se convierten en
Vagabundos (Cometas). Entonces comienzan los combates y las luchas. Los más
antiguos atraen a los más jóvenes, mientras que otros los repelen.
Muchos perecen, devorados por sus compañeros más fuertes. Los que se
salvan, se convierten en
mundos. [Libro del Dzyan según H. P.
Blavatsky; La Doctrina Secreta] >>
Vemos aquí a Fohat en su estado de Fuerza o Materia
en agitación que mediante la fricción (Fuego
Fricativo) va desmenuzando
la Materia en movimiento que se separa entre sí, expandiendo de esta
manera el cosmos manifestado hasta agotar el frágil equilibrio que
relaciona a la Materia con la Fuerza.
En este punto aparece nuestro tercer aspecto etimológico
de Fohat, al que llamamos Po-Huan, Po es la desintegración y Huan es la
disolución o dispersión. Este aspecto es encontrado al seguir las
huellas de Kiu-te, el compilador del Libro de Dzyan, como primer
volumen de los Comentarios a los siete volúmenes secretos de Kiu-te.
Al seguir sus pasos encontramos a esa otra gran obra ancestral de la
filosofía china, el I Ching, El Libro de las Mutaciones, conocido
antiguamente como el Chou I; Las mutaciones de los
Chou. Esta
última obra, asociada con la dinastía de los Chou, alrededor del 1122 al 221
a.C., y más concretamente del precursor de la dinastía, el rey Wen y de
su hijo el duque de Chou, gran figura filosófica al comienzo de la misma,
por lo que la obra del Chou I, puede ser datada, al menos bajo ese
nombre, con una antigüedad de aproximadamente 1000 años a.C.
Los
Chou fueron los auténticos constructores del Imperio Chino, extendiendo
el uso del regadío y construyendo carreteras y canales para mejorar las
comunicaciones y el comercio de la China ancestral. Ellos desarrollaron un
cuerpo burocrático bien preparado y durante su dominio, cristalizaron
tres importantes ramas del pensamiento chino: el confucionismo, el taoísmo
y el legalismo.
Esta obra milenaria es sin lugar a dudas una copia u
obra menor realizada por los emperadores de China sobre textos mucho más
antiguos perdidos actualmente para el gran público y posiblemente
hermanos del Libro del Dzyan, los antiquísimos textos atribuidos a
Kiu-te.
El I Ching se atribuye al mítico personaje Fu
Hi, padre de la cultura China y creador entre otras cosas de los grafismos
o exagramas que conforman los símbolos del Libro de las
Mutaciones,
atribuyéndose a tales signos una antigüedad tal que rebasa la memoria
histórica del pueblo chino. La obra fue siglos más tarde comentada y
regulada por las grandes figuras de la filosofía china como Lao Tse y
Kung Tse o Confucio, hacia el siglo VI a.C.
El motivo de que el I Ching haya sobrevivido a
guerras y dinastías se debe fundamentalmente a su carácter oracular y de
adivinación por medio de los tallos de Milenrama (Aquilea o Artemisa),
que lo hizo muy popular en China durante grandes períodos de tiempo.
Los signos que representan el tercer aspecto etimológico
de Fohat son: Po, que
significa la desintegración y Huan que es la disolución o dispersión.
Veamos ahora lo que nos dice el I Ching sobre ellos:
<< Po; La Desintegración: Lo vulgar, lo oscuro
lucha contra lo noble, lo fuerte; no lo hace directamente, sino que lo
socava lentamente con su acción hasta que finalmente se derrumba. El
trigrama superior significa la montaña, cuyo atributo es la quietud, la
calma. No se trata en este caso del hacer humano, sino de condiciones
temporales que, de acuerdo con las leyes del
Cielo, denotan el cambio
entre incremento y mengua, entre plenitud y vacío. La montaña descansa
sobre la tierra: la imagen de la Desintegración.
Huan;
La Disolución, La Dispersión: El
viento que planea sobre la superficie de las aguas las dispersa y disuelve
en espuma y bruma. Esto implica también la idea de que la energía vital,
cuando se acumula en el hombre vuelve a ser dispersada y disuelta por la
suavidad. El viento planea sobre el agua: la imagen de la disolución. Así
los antiguos reyes ofrecían sacrificios al Señor y erigían
templos. En
otoño e invierno el agua comienza a congelarse y a convertirse en hielo.
Al llegar los aires suaves de la primavera, se disuelve la congelación y
lo disperso en bloques de hielo vuelve a reunirse. [Richard
Wilhelm;
I Ching; El Libro de las Mutaciones] >>
En esta bella imagen distinguimos los Cuatro
Elementos: Fuego (Montaña), Tierra, Aire y Agua. Estos mismos elementos
son los que perseguimos, sin saberlo, en nuestro estudio etimológico de
Fohat...
Fohat es la fuente misma de esos Cuatro Elementos, y
nos dan la clave para descubrir nuestro cuarto aspecto etimológico: Foetor,
es decir, el hedor, la fetidez; las cuales sólo pueden significar una
cosa: la fermentación, el ‘Fuego alquímico’ por excelencia, la
‘Luz Astral Inferior o Etérica’.
Realicemos ahora un pequeño viaje por el tiempo al
mundo alquímico del medioevo para descubrir los secretos de la gran
ciencia, la Filosofía Alquímica…
A principios del siglo XVII aparece publicado en
Praga, Frankfurt y París un pequeño tratado de alquimia firmado anónimamente
por una figura denominada El
Cosmopolita. No ha sido posible aún
aclarar con claridad el misterio de la personalidad que se encuentra detrás
del reservado
alquimista. En cuanto a la figura histórica asociada a este
pseudónimo literario, varios autores se inclinan hacia un alquimista de
la época llamado Sendivogius, que fue discípulo a su vez de Sethon,
famoso alquimista de la corte de Baviera, que muy posiblemente fuese el
verdadero autor de esta obra llamada: Nueva Luz Alquímica o Los doce
tratados del Cosmopolita.
El escocés Alejandro
Sethon, nació a mediados del
siglo XVI cerca de Edimburgo y recorrió durante su juventud y madurez la
Europa del renacimiento recién convulsionada por Miguel
Ángel, Tiziano y
Rafael, en pos de la ansiada Piedra de los Filósofos buscada por muchos
hijos de Hermes y encontrada únicamente por algunos solitarios...
Sethon aparece en 1603, como un afamado alquimista,
en Crossen, residencia del duque de Sajonia, Christian II de Baviera, en
esta corte y ante el mismo duque realizó una transmutación, pero ante la
avaricia del noble, Sethon se niega a revelarle el secreto de la
transmutación alquímica y Christian II le hace detener entonces
ordenando torturarle hasta quebrantar sus huesos.
La figura de Sendivogius se une a la de Sethon
precisamente en esa misma prisión de Crossen, y mediante sobornos a los
carceleros, consigue rescatarle y huir con él a Cracovia. Al poco tiempo
Sethon moriría a causa de las heridas y Sendivogius continuaría su
preciada obra publicando el año siguiente, esa interesantísima obra alquímica:
Los doce tratados o el Cosmopolita, con el diálogo del Mercurio y del
Alquimista, que se publicaron bajo el título de Nueva Luz
Química,
la cual llegó a influir sobre alquimistas importantes, de los cuales
cabe destacar a Ireneo
Filaleteo.
El enigma de su identidad queda más que claro cuando
Sendivogius/Sethon cita en su obra:
<< Si preguntáis quién soy, yo soy
Cosmopolita, es decir, ciudadano del Universo. Si me conocéis y queréis
ser honestos, callaros; si no me conocéis, no os informéis más, porque
jamás declararé a hombre viviente alguno, que he hecho público este
escrito. Creedme, si no fuese de la condición que soy, no habría nada más
agradable para mí que la vida solitaria o vivir en un tonel como otro Diógenes,
porque veo que todo lo que hay en el mundo no es más que vanidad, que
reinan el fraude y la avaricia, que todas las cosas se venden y que en fin
la malicia sobrepasa a la virtud. Veo ante mis ojos la felicidad de la
vida futura y ello es lo que me da alegría…
[El Cosmopolita; Nueva Luz Alquímica o Los doce tratados del
Cosmopolita] >>
Pero volvamos a la clave que nos ha traído hasta aquí,
el cuarto aspecto etimológico de Fohat: Foetor, la fermentación, la ‘Luz Astral Inferior o Etérica’.
Dice en su tratado El
Cosmopolita:
<< La Naturaleza es única, y no hay más que
un solo Arte, pero existen diversos obreros. En cuanto a que la Naturaleza
extrae las cosas de los Elementos, ella los engendra por la voluntad de
Dios, de la primera materia, que sólo Dios sabe y conoce. La Naturaleza
produce las cosas y las multiplica mediante la segunda materia, que los
Filósofos conocen. Nada se hace en el mundo más que por la voluntad de
Dios y de la Naturaleza; porque cada elemento está en su esfera, pero uno
no puede existir sin el otro y, sin embargo, estando juntos no se ponen de
acuerdo. Pero el Agua es el más digno de todos los elementos, porque es
la madre de todas las cosas y el espíritu del fuego nada sobre el
agua.
Mediante el fuego el agua se convierte en la primera materia, la cual se
hace mediante el combate del fuego con el
agua; y así se engendran
vientos o vapores propios y fáciles para ser congelados por la tierra,
por el aire crudo, que desde el comienzo ha sido separado de ella; la cual
se hace sin cesar mediante un movimiento perpetuo; porque el fuego o el
calor no es excitado más que por el movimiento. [El
Cosmopolita; Nueva
Luz Alquímica o Los doce tratados del Cosmopolita] >>
<< Aquel que no tenga, en esta santa y
venerable Ciencia, al Sol por antorcha que lo alumbre y al cual la Luna no
descubra su luz argentina entre la oscuridad de la noche, caminará en
perpetuas tinieblas. La Naturaleza tiene una luz propia que no aparece a
nuestra visión. El cuerpo es a nuestros ojos la sombra de la Naturaleza;
por eso en el momento en que alguien es iluminado por esta bella luz
natural, todas las nubes se disipan y desaparecen ante sus ojos; pone
todas las dificultades bajo el pie, todas las cosas le son iluminadas,
presentadas y manifiestas, y sin impedimento alguno puede ver el punto de
nuestra Magnesia, que corresponde a uno y otro centros del Sol y de la
tierra, porque la luz de la Naturaleza lanza sus rayos como un dardo hasta
allí, y nos descubre lo que hay más escondido en su seno. Igualmente
también, nuestro entendimiento hace una sombra a la sombra de la
Naturaleza: todo, al igual que el cuerpo humano, está cubierto de
vestidos, y así la Naturaleza humana está cubierta por el cuerpo del
hombre, la cual se ha reservado Dios cubrir y descubrir según le place. [El
Cosmopolita; Nueva Luz Alquímica o Los doce tratados del Cosmopolita]
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