Enoch: (Henosh) (Enoïchion)
Ver también:
Hermes;
El libro de Enoch es un extraño libro arcano, lleno
de profecías y mensajes herméticos rechazado y temido por todas las
religiones que llegaron a conocerlo y que incluso bebieron de él sin ni
siquiera aceptarlo oficialmente.
Los judíos repudiaron el libro de Enoch porque en él
aparecen extrañas profecías que prenuncian la venida de un mesías de
características muy similares a Cristo. Mientras que admiten muchos de
sus conocimientos y los incluyen en su Mercavah, el libro mágico por
excelencia de la Kabalah. En todo caso, eso es lo que les reprochan los
cristianos, según el arzobispo Laurence traductor del Libro de Enoch en
sus comentarios:
<< Los judíos lo rechazaron como las demás
escrituras que hablan de Cristo. [Arzobispo Laurence; Libro de
Enoch]
>>
Sin embargo, la Iglesia católica sigue manteniendo a
este mismo libro como una obra apócrifa, aunque el mismo San Juan parece
haber tomado de él partes de su Apocalipsis. Los Hechos de los Apóstoles
y las Epístolas muestran también, muchos extraños parecidos con el
mismo.
Pero la traducción del etíope al latín del
arzobispo Laurence, es relativamente moderna (1821), pues este extraño
libro fue traído, en esas fechas, a
Europa desde Abisinia, donde había sobrevivido a la destrucción y
persecución sistemática, una obra escrita en Arameo y cuyo autor aparecía
con el nombre de Enoch.
Es obvio que tanto hebreos como cristianos conocían
dicho libro en fecha muy anterior a la de su “segundo descubridor”, lo
cual parece indicar que ese libro fue “algo molesto” tanto para unos
como para otros en sus orígenes. Tal y como lo explica el propio
arzobispo Laurence:
<< No es posible asegurar que estemos
convencidos de que el Antiguo Testamento supere al Libro de Enoch… El
Libro de Enoch enseña la preexistencia del Hijo del hombre, el Elegido,
el Mesías, que "desde el principio existía en secreto", y cuyo
nombre era invocado "en presencia del Señor de los Espíritus, antes
de la creación del Sol y de las constelaciones", El autor alude
también a la "otra Potestad que en aquel día estaba sobre la tierra
y sobre las aguas", viéndose en ello cierta analogía con las
palabras del Génesis. (1,2). [Arzobispo Laurence; Libro de Enoch]
>>
En las notas de este libro se puede observar además
un intento de datación del enigmático libro con fecha muy anterior a la
era cristiana:
<< De
modo que podemos conjeturar que el Libro de Enoch fue escrito antes de la
era cristiana por un gran profeta anónimo de raza semítica, quién, creyéndose
inspirado en una época posterior a la de los profetas, tomó el nombre de
un patriarca antediluviano para dar mayor autenticidad a su entusiasta
predicción del reinado del Mesías. [Arzobispo
Laurence; Libro
de Enoch] >>
¿A que
patriarca se refiere la cita anterior? Si nos acercamos a la Biblia, nos
encontramos inmediatamente con el versículo siguiente:
<< Conoció Caín a su mujer, que concibió y
parió a Enoc. Púsose aquel a edificar una ciudad, a la que dio el nombre
de Enoc, su hijo. [La Biblia; Génesis 4:17] >>
Pero casi a continuación nos sorprende otro enigmático
personaje:
<< Conoció de nuevo Adán a su mujer, que parió
un hijo, a quién puso el nombre de Set, diciendo: ‘Hame dado Yavé otro
descendiente por Abel, a quién mató Caín’. También a Set le nació
un hijo al que llamó Enós; éste comenzó a invocar el nombre de Yavé.
[La Biblia; Génesis 4:25,26] >>
¿Qué significado tiene que los dos patriarcas
mayores, de los cuales, según el relato bíblico, desciende toda la
humanidad se llamen “casi igual” uno Enoc y el otro Enós…? ¿O tal
vez el nombre tiene un significado genérico y más profundo…?
Tendremos que referirnos ahora a otros autores que
coinciden en esta observación, y como no recurrir en ésta ocasión a la
relevante y estimada escritora Helena Petrovna Blavatsky:
<< En el original se lee: "Se había
establecido en la tierra el orden de generación tras generación".Esto
es, “después de que la primera raza humana procreada de un modo
verdaderamente humano se había originado en la tercera raza raíz"...
lo cual altera completamente el significado. Todo cuanto en la traducción
inglesa y en las mal cotejadas copias del texto etíope se
expone como si hubiera de suceder en el futuro, lo exponen en pretérito
los manuscritos caldeos originales; esto es, no como profecía, sino como
narración de acontecimientos ya realizados. Cuando Enoch empieza a
"hablar según un libro", se está leyendo el relato hecho por
un gran vidente, del cual y no de él son las profecías. El nombre de
Enoch o, "enoichion"; significa vidente o "vista
interna", y por lo tanto, a todo profeta y adepto se le puede llamar
"enoichion" sin convertirlo en un pseudo Enoch. Pero el vidente
que compiló el libro de
Enoch, se nos muestra como lector de un libro en el siguiente pasaje:
‘Nací el séptimo
en la primera semana, [la séptima rama o raza ramal de la primera subraza
de la tercera raza raíz, después que comenzó la generación sexual]...
Pero después de mi, en la segunda semana [segunda subraza] se levantarán
grandes maldades [se levantaron más bien]; aconteciendo en esta semana el
fin de la primera para salvación del género humano. Pero cuando la
primera se complete crecerá grandemente la iniquidad.
[H. P. Blavatsky, La Doctrina Secreta Vol. V] >>
En estas líneas Blavatsky relaciona a Enoch con las
razas anteriores al diluvio Atlante, e incluso anteriores al los propios
Atlantes, con los Lemures, la Tercera Raza Raíz relacionada con la división
de los sexos. Al igual que relaciona las profecías con los eventos y
cataclismos pasados y sufridos por las razas anteriores a nuestra Quinta
Raza Raíz, y no con los que predice el Apocalipsis de San Juan
Evangelista.
Del Gran Libro de los Videntes, como llamaban los
griegos al Enoïchion hasta el libro de Enoch, Henosh o Hanoch como le
llamaban los judíos, hay una inmensa colección de libros relacionados de
una forma u otra con Enoch, o mejor dicho, con todas las figuras
relacionadas con Enoch: El Hermes griego, el Seth y el Thoth egipcio, y
hasta el Mercurio romano. Todos aquellos identificados con la enseñanza
de la escritura, las ciencias y las artes a los hombres.
Flavio Josefo nos habla también del libro de Enoch,
este escritor hebreo y ciudadano romano de pleno derecho (37-103 d.C.),
fue uno de los más prolijos historiadores del pueblo hebreo de la era
cristiana y aunque rechazado por propios y extraños, él no deja de ser
un amante de la religión hebrea y un defensor de sus costumbres… aunque
muy mermada su credibilidad histórica por traidor a los judíos y no
totalmente confiable para los propios romanos.
En su juventud, tras militar en las tres grandes
sectas judías de su época: Fariseos, Saduceos y Esenios, se afilia
finalmente a los fariseos y viaja a la edad de veintiséis años a
Roma como calidad de representante de las autoridades judías. Tras
diversas vicisitudes participa al lado de los romanos en la toma de
Jerusalén y recibe permiso de Tito para apropiarse de lo que quisiera.
Pero él solo pide la liberación de varios prisioneros y unas copias de
algunos libros sagrados…
¿Que libros eran éstos…? Eso obviamente no lo
cuenta Josefo, pero podemos especular acerca de los libros que conoció y
comentó como el Libro de Enoch…
Josefo cuenta la historia de Enoch ocultando sus
libros o rollos bajo los pilares de Mercurio, al que él denomina Seth.
Esta historia es la misma que también se cuenta del mítico Hermes
‘Padre de la Sabiduría’, el cual, entierra a sí mismo sus libros
bajo una columna, y cuando los busca de nuevo observa dos hermosas
columnas con la Ciencia escrita en
ellas. Lo enigmático del caso es que
Josefo habla de esas columnas como existentes en su tiempo, y describe
como esas columnas fueron construidas por Seth y estaban enterradas
cubiertas de jeroglíficos, los cuales fueron copiados y reproducidos
posteriormente por los seguidores de Seth, en los
Templos egipcios
secretos de la antigüedad.
La leyenda masónica afirma que esa Sabiduría es la
misma que fue mostrada a Orfeo, Hesíodoto, Pitágoras y Platón. La misma
que Enoch ocultó antes del diluvio “en las entrañas de la Tierra”, a
salvo de cualquier intrusión.
Como sea que del famoso libro sólo se conservan
algunos fragmentos en siríaco caldeo muy desvirtuados por las sucesivas
traducciones interesadas, hoy no es posible estudiar este enigmático
documento desde la realidad formal presente, Pues ese libro no es un
libro, al igual que Enoch no es sólo una persona, sino el conjunto de
todos los videntes y maestros de
sabiduría, representados en múltiples
seres encarnados con distintas tareas relacionadas con la instrucción en
este mundo.
Así vemos como el propio Josefo compara a Enoch con
Elías, al decir de ellos que no murieron, sino que el Señor se los llevó:
<< Está escrito en los libros sagrados que
desaparecieron ellos (Elías y Enoch), pero de modo que nadie sabía que
hubiesen muerto. [Flavio
Josefo; Antiquities] >>
Por si fuese de alguna ayuda para entender las pistas
de un Enoch ocultando el libro antes del diluvio “en las entrañas de la
Tierra” y “despareciendo” como Elías en carros de fuego, podemos
hacer referencia a las múltiples alusiones a los “ángeles” en el
citado libro, como el mismo ángel Uriel que le dice a Enoch:
<< Mira, te he mostrado todas las cosas, ¡Oh
Enoch! ; y todas las cosas te he revelado. Tú ves el Sol, la Luna y
‘los que conducen las estrellas del cielo’, los cuales hacen que se
repitan todas sus operaciones y estaciones. En los días de los pecadores,
los años se acortarán… La Luna cambiará sus leyes… [Arzobispo
Laurence; Libro de Enoch] >>
Azazel o Azazyel, es uno de los jefes de los “ángeles
transgresores” del libro de Enoch, quienes descendieron sobre el Ardis,
la cima del monte Armón, y se comprometieron entre sí jurándose
insensatamente mutua lealtad. En el libro de Enoch tenemos también a Adán,
el primer Andrógino Divino, separándose en hombre y mujer, y convirtiéndose en Jah-Heva, cuyo secreto guarda la
Esfinge egipcia, la cual contiene el Enigma de las Edades.