Se publica Aquí solamente una breve sinopsis del mismo para su análisis y evaluación:
¿Actualismo o diluvialismo?
EL MENSAJE DE LOS FÓSILES
H.
M. MORRIS, Ph.D., Editor
En
la monografía nº 1 queda documentado el hecho de que en el registro fósil
existen unas discontinuidades regulares y sistemáticas que son inconsistentes
con el modelo evolutivo de la historia de la Tierra. Pero si los fósiles no nos
muestran evolución, ¿cuál es exactamente su mensaje? ¿Cómo y cuándo se
formaron las tremendas capas de rocas sedimentarias que contienen estos fósiles?
Esta
pregunta suscita inmediatamente la controversia entre el actualismo y el
catastrofismo. Estas palabras pueden parecer misteriosas, pero no lo son, y las
ideas expresadas por estas palabras son vitales, y directamente relacionadas con
la visión del mundo que se vende en la actualidad.
La
cuestión es: los fósiles y las rocas, y otras características de la corteza
terrestre, ¿se formaron lentamente a lo largo de vastas épocas, producidas por
los mismos procesos que ahora operan en la Tierra? Esta idea, conocida como actualismo,
es casi siempre dada por cierta en los tratamientos que en los libros de texto
se hacen de los asuntos relacionados con la estructura de la Tierra y su
historia. O ¿es más adecuado adoptar la tesis de que estos depósitos fueron
formados rápidamente en un período de tiempo relativamente corto? Esta idea es
el catastrofismo.
Generalmente,
el modelo evolucionista se asocia con el actualismo, y el modelo creacionista
con el catastrofismo. Esta asociación no anula la posibilidad de la
ocurrencia de catástrofes locales dentro del amplio marco del actualismo
evolucionista. Tampoco sugiere que el catastrofismo rechace la operación normal
y uniforme de las leyes y de los procesos naturales durante la mayor parte de la
historia de la Tierra. Los creacionistas creemos que el uniformismo general es
una evidencia del mantenimiento providencial por el Creador de las leyes que Él
impuso en el principio. Por otra parte, hay ciertos catastrofistas que niegan la
existencia de un Creador, atribuyendo cataclismos pasados a causas puramente
naturales. Así, los dos términos son flexibles, y hasta cierto punto indican
diferencias más de grado que de naturaleza.
No
obstante, también es cierto que el modelo evolucionista está atado
fundamentalmente al actualismo, debido a que presupone que los procesos y las
leyes presentes son suficientes para dar cuenta del origen y del desarrollo de
todas las cosas. El modelo creacionista es fundamentalmente catastrofista, ya
que dice que las leyes y procesos actuales no son suficientes para
explicar los fenómenos que se hallan en el mundo actual. En el modelo
catastrofista, la explicación de la historia pasada se centra alrededor de un
período de procesos constructivos especiales y de un período de
procesos destructivos especiales, habiendo operado ambos por caminos o en
actividades que no pueden compararse con los procesos actuales...
Estamos
seguros de que, con tanta opinión autorizada (y se podría citar mucha más, si
fuese necesario), estamos autorizados para considerar el catastrofismo como una
interpretación alternativa de los estratos geológicos. Encontraremos que no
solamente no hay ninguna característica geológica que no pueda ser explicada
en términos de formación rápida, sino también qué hay muchas de estas
características que solamente pueden explicarse de esta manera.
Veremos, además, las razones que hay para creer que estas características
fueron formadas de una manera esencialmente consecutiva y continua, de modo que
todo el complejo conocido como columna geológica puede ser comprendido
en términos de una formación relativamente rápida. La «inmensidad de tiempo»
predicada por el actualismo y por el evolucionismo no está demandada en modo
alguno por los hechos reales de los estratos geológicos...
No
obstante, este autor dejó de señalar que, mientras que una “marea roja”
puede producir la muerte de cantidades inmensas de peces, no produce peces fósiles.
Los peces se descomponen en las orillas, o se los comen los carroñeros, pero no
se transforman en fósiles. ¿Y qué hay de las grandes capas de huesos de
dinosaurios, que se hallan en prácticamente todos los continentes? El doctor
Edwin Colbert es quizá la principal autoridad en dinosaurios, y a continuación
ofrecemos unas citas típicas de sus escritos:
1.
En Nuevo México
«Al quedar
descubierta la capa (los trabajadores efectuaron una gran hendidura penetrando
la ladera de la colina) ésta reveló una sepultura muy notable de dinosaurios
en la que habían literalmente veintenas de esqueletos amontonados y enredados
unos con otros. Parece como si una catástrofe local hubiera alcanzado a estos
dinosaurios de manera que todos murieron juntos y fueron enterrados juntos.»
2.
En Wyoming
«En
esta localidad los buscadores de fósiles hallaron una colina cuya ladera estaba
literalmente cubierta con grandes fragmentos de huesos de dinosaurio ...
Resumiendo, era una verdadera mina de huesos de dinosaurio ... La concentración
de los fósiles era notable; estaban amontonados como troncos en un atasco [se
refiere al transporte fluvial de troncos, N. del T.].»
3.
En Alberta
«Son
innumerables los huesos y excelentes esqueletos de dinosaurios y otros reptiles
asociados que se han extraído de estas inhóspitas tierras, particularmente en
una zona del río de 26 km. al este de Steveville, que es un verdadero
cementerio de dinosaurios.»
4.
En Bélgica
«
Se podía ver que este osario fósil era evidentemente uno de proporciones
gigantescas, especialmente notable a causa de su extensión vertical a través
de más de treinta metros de roca.»
Se hallan
cementerios similares de dinosaurios en cada continente, a través del mundo.
Otra vez esto es un desafío a los actualistas que quieran señalar un fenómeno
similar que sirva como ejemplo en nuestro mundo en la actualidad...
Las
rocas fosilíferas que contienen estos invertebrados se hallan por todo el
mundo, y a menudo contienen fósiles en gran abundancia, y aún así es difícil,
si no imposible, hallar tales rocas en proceso de formación en la actualidad.
Ocasionalmente, se hallan rocas fosilíferas en las que el proceso de
enterramiento y litificación fueron tan rápidos que fueron preservadas hasta
las partes blandas de los animales.
«El
descubrimiento de partes blandas de fósiles del Paleozoico es un suceso muy
raro. Durante una extensa investigación con rayos X de fósiles Devónicos
de las famosas localidades de Bundenbach y Wissenbach (Devónico inferior y
medio, República Federal de Alemania) se hallaron algunas pizarras no
preparadas en las cuales estaban preservadas partes blandas y estructuras
extremadamente detalladas de los fósiles incorporados.»
Estos fósiles
(trilobites, etc.) son algunos de los más importantes de los invertebrados
marinos supuestamente extintos utilizados para la datación de estratos antiguos
que, en este caso, se suponen de 300 millones de años.
Sería
fácil documentar aún más el hecho de que las rocas fosilíferas de cada «era»
y de todos los lugares del mundo, deben haber sido formadas rápidamente, a fin
de haber podido ser formadas. La misma existencia de los fósiles, especialmente
en grandes cantidades, es evidencia de catastrofismo, por lo menos a escala
local. Ya que los estratos fosilíferos están por todas partes, y que de hecho
constituyen toda la «columna geológica», hay evidencia de catastrofismo por
todas partes.
«Ya
no hay necesidad de excusarse más con la pobreza del registro fósil, pues ha
llegado a ser difícil de manejar debido a su riqueza, y los descubrimientos están
saturando la integración [de datos].»
Los
fósiles suministran, pues, una evidencia clara de enterramiento rápido y por
tanto de catastrofismo. Apoyan al modelo catastrofista más directa y claramente
que al modelo actualista.
Este último está obligado a incorporar catástrofes locales como mínimo en su
marco básico de actualismo a fin de explicar los datos...
Esto
es, los procesos geológicos del presente, actuando a las mismas actividades que
en el presente, no pueden en ninguna manera dar cuenta de los sucesos geológicos
del pasado. El presente no es la clave del pasado.
Consideremos
primeramente los principales tipos de roca que se hallan en la corteza
terrestre, y cómo se formaron.
1.
Rocas ígneas
Las
rocas ígneas (granitos, basaltos, etc.) fueron formadas con rapidez, con toda
certeza. Fueron formadas al surgir los magmas (materiales rocosos fundidos)
desde las profundidades del manto terrestre. Al enfriarse los magmas, ya como intrusivas
(debajo de la superficie) o extrusivas, en la superficie, se
transformaron en las rocas con las que estamos familiarizados. Los magmas no
permanecen líquidos por mucho tiempo después de llegar a la corteza
relativamente fría, por lo que está claro que estas rocas se formaron rápidamente.
Cada formación ígnea (incluyendo los batolitos gigantes y los lacolitos, así
como las diques, filones-capa, etcétera), tienen que haberse formado rápidamente
una vez que el material emergió del manto. Ni siquiera el volcanismo actual
es significativo en relación con estructuras como éstas.
2.
Rocas metamórficas
El
proceso de metamorfización por medio del cual las rocas sedimentarias se
convierten en rocas metamórficas (p. ej., la caliza en mármol, etc.) no es
bien comprendido, a causa de que no está sucediendo en la actualidad. Algunos
geólogos atribuyen ciertos granitos a un supuesto proceso metamórfico llamado
«granitización», que convertiría rocas sedimentarias en aparentes granitos.
En todo caso, son tremendas las cantidades de calor y de esfuerzo que van
implicados en el metamorfismo, y esto presupone condiciones anormales, por lo
menos en comparación con los modernos procesos de formación de sedimentos...
Este
hecho está también confirmado al considerar aquellos depósitos geológicos de
especial interés económico, o sea, el carbón, petróleo, y los yacimientos
metálicos. Existe una concepción muy extendida de que se precisa de largas épocas
para producir estos materiales, pero es incorrecta. Consideremos brevemente cada
uno de ellos.
1.
Carbón
Todos
están de acuerdo en que el carbón está compuesto de los restos carbonizados
de grandes masas de restos vegetales. No obstante, las vetas de carbón se
hallan generalmente interpuestas entre estratos de pizarra, caliza o arenisca.
Además, algunas veces son muy gruesos y también se repiten docenas y veintenas
de veces en una sección vertical.
Este
fenómeno no se está produciendo en la actualidad. Existen muchas turberas,
desde luego, pero ninguna de ellas presenta una gradación subterránea vertical
de vetas de carbón. La teoría de las turberas como origen de las vetas de carbón
parece bastante fuera de relación con el mundo en que vivimos.
Existe
una prueba bastante clara de que las capas de carbón deben haber sido formadas
rápidamente: la existencia de fósiles «poliestráticos» como, troncos de árbol
y otros (son fósiles que se extienden a través de varios estratos de carbón y
de otra unidades rocosas), en las capas de carbón...
Pero,
con toda probabilidad, la principal evidencia contra el concepto actualista del
origen del carbón, y la más concluyente, es el carbón mismo —que hubiera
podido haber veintenas de ciclos de crecimiento de turbera, hundimiento,
transgresión de los estratos marinos, levantamiento, renovación del
crecimiento en la turbera, y así continuamente, teniendo también en cuenta que
cada ciclo se desarrolla a lo largo de vastas épocas. Como ejemplo, podemos
considerar el siguiente caso:
2.
Petróleo
Así
como el carbón es un material de origen vegetal, la mayor parte de los geólogos
están de acuerdo en que el petróleo es el resto de millones de animales
marinos atrapados y enterrados, mayormente de las partes blandas de
invertebrados (aunque hay evidencia de que también puede haber contribuido a
ello una cantidad de peces enterrados). El modo exacto del origen del petróleo
es bastante oscuro y, desde luego, este mismísimo hecho milita en contra del
actualismo. El petróleo no está siendo formado en la actualidad, ni tampoco
se halla en depósitos del Pleistoceno (edad glacial). Es casi cierto que fue
formado por alguna clase de enterramiento catastrófico de inmensas cantidades
de organismos marinos.
La
consiguiente conversión de esta materia orgánica a hidrocarburos y después a
petróleo es más una función de la temperatura y de la presión que del
tiempo. E1 hecho de que no se precisa de largas épocas está claramente
indicado por una reciente producción de petróleo a partir de basura en un
laboratorio:
«Hay
una gran promesa en un sistema que está siendo desarrollado por científicos
del gobierno [de los EE. UU.] que transforma materia orgánica a petróleo y gas
tratándolo con monóxido de carbono y agua a altas presiones y temperaturas ...
»Utilizando
este proceso basura-a-petróleo se podrían producir 1,1 mil millones de
barriles de petróleo a partir de los 880 mil millones de toneladas de
desperdicios orgánicos apropiados para esta conversión (anualmente).»
3.
Metales
La
formación de yacimientos metálicos es también inexplicable en términos del
concepto actualista de procesos muy lentos. Su modo de formación no es
seguro según los geólogos, pero se cree generalmente que ha estado asociado
con flujos de magmas. Como ya hemos visto anteriormente, los flujos ígneos son
rápidos y de poca duración, por lo que debemos esperar que lo mismo sea cierto
de los flujos metálicos asociados con ellos. En todo caso no hay nada de este
tipo que esté sucediendo en la actualidad, ni siquiera en flujos de lava volcánicas.
Otra vez parece que el modelo actualista parece inadecuado. El modelo cataclísmico
parece más productivo, pero hasta ahora no se tiene ninguna explicación específica
en este modelo tampoco. En todo caso, el enfoque actualista ha sido hasta ahora
tan estéril, ya sea en la localización o en la explicación de los depósitos
metalíferos, que vale la pena intentar un análisis sistemático en términos
de procesos cataclísmicos...
«Los
primeros estudios de geología alpina revelaron que las montañas son zonas de
plegamientos y empujes tremendos de la corteza terrestre. En muchas localidades
los sedimentos oceánicos de que se componen las montañas quedan invertidos,
con los sedimentos más antiguos encima de los más recientes ... En una fosa
del Mediterráneo oriental, una placa continental está deslizándose por debajo
de otra ... En una localidad se hallaron calizas de 120 millones de años de
antigüedad directamente colocadas encima de limos de tan solo 5 a 10 millones
de años de antigüedad.»
La mecánica
que colocó a un limo bajo caliza sólida en el fondo del mar parece como mínimo
muy oscura.
La
otra excepción al orden usual de los fósiles ocurre cuando fósiles de
diferentes zonas se hallan mezclados juntos. La explicación evolucionista de
este fenómeno tiene que ser o bien la re-erosión de estratos originalmente
separados y consiguiente mezcla de los sedimentos de ambos, o la «contaminación»
de estratos antiguos por alguna clase de intrusión de materiales recientes (o
viceversa).
Por
su propia naturaleza, estas explicaciones son difíciles tanto de confirmar como
de refutar, ya que no tenemos a mano la «máquina del tiempo» para poder
observar lo que realmente sucedió. Pero en ninguno de estos casos hay ninguna
dificultad para el modelo cataclísmico.
Pero hay
algunos ejemplos que parecen muy difíciles de aceptar, como casos de «reformación»
con mezcla de estratos originales separados, o de contaminación. Los casos más
espectaculares son aquellos en los que se hallan fósiles del ser evolutivamente
más «reciente», el hombre, asociado con formaciones mucho más «antiguas».
Por
ejemplo, consideremos lo siguiente:
«Se
ha descubierto un antiguo relieve Maya de un ave peculiar con características
reptilianas en Totonacapán, en la sección nororiental de Veracruz, México.
José Díaz Bolio, el arqueólogo periodista responsable del descubrimiento,
dice que hay evidencias de que el relieve de esta ave-serpiente no es
simplemente el producto de vuelos de imaginación de los Mayas, sino que es una
representación realista de un animal que vivió en el período de los antiguos
Mayas —de 1.000 a 5.000 años atrás.
»Si
es cierto que estas aves-serpientes fueron coetáneas de la antigua
cultura Maya, este relieve nos enfrenta con una rareza evolutiva sorprendente.
Se cree que los animales de estas características habían desaparecido hace 130
millones de años. El archaeornis y el archaeopteryx, que presentan un vago
parecido con los relieves, fueron reptiles voladores que se extinguieron durante
la edad Mesozoica de los dinosaurios.»
La
evidencia parece clara de que el archaeopteryx, o algún ave equivalente
antigua, fue coetánea con el hombre, y que solamente se extinguió hace unos
pocos miles de años.
De hecho, se ha
encontrado una gran cantidad de artefactos y de fósiles en zonas anómalas.
Desafortunadamente, la mayor parte de éstos han sido publicadas por la prensa
popular, y después han sido ridiculizados o esquivados por las autoridades
científicas, y después olvidados. Se han anunciado los hallazgos de esqueletos
humanos y herramientas en zonas profundas de minas de carbón encajados sólidamente
en el carbón mismo, de pictogramas de dinosaurios en paredes de cavernas o de
cañones, de polen fósil de tipos modernos de árboles descubierto en los
estratos marinos más antiguos, y un largo etcétera.
Uno de los
ejemplos más espectaculares de fósiles anómalos es el ahora bien conocido
caso de las huellas del río Paluxy, en la formación Cretácea Glenn Rose de
Texas central. Allí, las capas de caliza presentan un gran número de pisadas
humanas y de dinosaurios. Las pisadas ocurren en rastros, y, en dos o en tres
lugares, los rastros de humanos y dinosaurios se cruzan, con dos casos conocidos
en los que las pisadas humana y del dinosaurio se superimponen.
Este
caso particular no puede ser desdeñado como «reformación» de dos depósitos
fósiles distintos. Tampoco pueden atribuirse a tallas actuales fraudulentas, ya
que muchas de las huellas, tanto humanas como de dinosaurios, fueron
descubiertas por primera vez por la excavación de los estratos superiores
durante estos últimos años por un numeroso equipo de trabajadores y de
observadores.
Parece
ser que la única vía de escape que les queda a los actualistas para soslayar
la conclusión de que el hombre y el dinosaurio fueron coetáneos es decir que
las huellas humanas no eran en realidad humanas sino que fueron hechas por algún
desconocido animal bípedo con pies como los humanos. Ya que nunca se ha
observado un animal así, viviente o fósil, la sugerencia de que esto fue así
(y esta sugerencia fue hecha con toda seriedad en la presencia del autor de
estas líneas por un doctor en Geología, en el acto mismo de observar las
huellas en cuestión) es ciertamente más difícil de aceptar que aceptar que el
hombre y el dinosaurio fueron coetáneos.
Estas
huellas y rastros, y el descubrimiento de todo ello, han quedado documentados de
manera concluyente por medio de la toma de películas en el mismo lugar y
momento de la excavación. Quisiéramos invitar a los escépticos a ver esta película
antes de que deseche la evidencia demasiado apresuradamente, como demasiados
evolucionistas ya lo han hecho en el pasado. Son muchas las personas a las que
este documental les ha obligado a replantearse la cuestión
actualismo-catastrofismo...
Se
postula que sobre la superficie del mundo primitivo existía con toda
probabilidad un complejo sistema de mares estrechos y de vías de agua cuyas
precisas posiciones no pueden ser determinadas en la actualidad. Aunque el clima
uniforme inhibiría el movimiento de las masas de aire, así como impediría
tormentas y lluvias fuertes, un ciclo diario de evaporación local y de
condensación mantendría una humedad uniforme en todas partes. Este favorable
clima, juntamente con el eficientísimo filtro contra las radiaciones
constituido por la capa de vapor de agua, favorecería el abundante crecimiento
de la vida vegetal y animal, la longevidad de la vida animal, y el crecimiento
de los organismos de gran tamaño.
Un
número de causas pudo haber desatado el cataclismo al liberar las aguas en
reserva. La explicación más sencilla sería suponer que las aguas sometidas a
presión surgieron bruscamente al vencer un punto débil de la corteza. El
colapso en un punto provocaría otras muchas erupciones similares de muchos
otros puntos alrededor del mundo.
La
turbulencia que resultaría en la atmósfera, juntamente con las inmensas
cantidades de polvo proyectado hacia las capas superiores de la atmósfera,
iniciaría la condensación y precipitación de la capa de vapor de agua.
Este
modelo, que parece bastante realista en términos del modelo creacionista básico,
es suficiente para explicar la mayoría de las características del registro fósil
y de los estratos geológicos, y también como marco dentro del cual investigar
el origen de otras características.
Este
modelo del cataclismo y de sus causas también indica que sus efectos
posteriores continuarían a través de los siglos, y quizás, en alguna medida,
hasta nuestro tiempo. Algunos de los efectos más importantes de las últimas
etapas del diluvio y posteriores son los que mencionamos a continuación:
1. La formación de las
montañas
Uno
de los problemas irresueltos más importantes con los que se encuentra el
actualismo geológico es la causa de la formación de las montañas. Como Dott y
Batten admiten:
«Todavía
se nos escapa una teoría realmente satisfactoria para explicar la formación de
las montañas.»
Además,
los principales sistemas montañosos del mundo actual son, hablando geológicamente,
bastante recientes, por lo menos en lo que se refiere a sus últimos períodos
de levantamientos. Richard Foster Flint, el geólogo glacial de la Universidad
de Yale, atribuyó de hecho la entrada de la época glacial en el Pleistoceno
principalmente a la orogenia mundial que tuvo lugar justo antes de ella. Afirmó,
en una revisión de estos fenómenos:
«El
resultado cumulativo de los levantamientos graduales y sucesivos a lo largo de
toda la segunda mitad de la era Cenozoica fue un incremento en la altitud
promedio de los continentes desde un valor estimado de 300 metros hasta el
actual de 800».
El
mayor sistema montañoso, los Himalayas, fue formado solamente después de la
aparición del hombre sobre la Tierra.
«La
mayor parte del gran levantamiento de los Himalayas es asignado a últimos del
Terciario y Pleistoceno.»
Los vastos
reajustes isostáticos necesarios después del Diluvio, posiblemente aumentados
por continentes en deriva y colisión como efecto también del cataclismo
global, constituyen la mejor explicación de la formación de montañas de que
disponemos.
2. Glaciación
Antes
del cataclismo, el efecto de invernadero impedía la formación de glaciares y
capas polares. Pero la disipación de la capa de vapor provocó rápidamente el
establecimiento de los diferenciales latitudinales de temperatura. La tremenda
aportación de energía en el Diluvio provocó una continua evaporación de las
aguas de las nuevas superficies oceánicas a la atmósfera, siendo grandes
cantidades de ellas precipitadas en forma de nieve en las regiones polares.
Estos fenómenos condujeron al desarrollo de las grandes capas glaciales
continentales de la época Pleistocénica.
Es
significativo que no exista ningún modelo actualista satisfactorio que dé
cuenta de la causa de estos grandes glaciares del Pleistoceno:
«Los geólogos y los
climatólogos han estado intentando, durante más de un siglo, explicar la
repetición de la glaciación en una escala continental. Se han sugerido teorías
tras teorías, pero todas ellas explican o muy poco o demasiado. No se puede
considerar como satisfactoria ninguna de ellas, por lo menos en su forma
presente.»
Pero la teoría
cataclísmica, tal como ha sido brevemente expuesta, sí que constituye una
explicación satisfactoria.
3. Pluvialismo
Es
cosa bien conocida que, durante y después de los tiempos de los glaciales
continentales en las latitudes más altas, hubo mucha más actividad pluviosa en
las latitudes inferiores. Todos los desiertos, incluyendo el Sahara, tenían
agua en abundancia. Todos los lagos y cuencas interiores presentaban un nivel de
agua mucho más elevado, y los ríos transportaban todos ellos volúmenes mucho
mayores de agua.
Estas
lluvias se presentaban a menudo en forma de violentas tormentas, y hay muchas
evidencias en los registros geológicos y arqueológicos, así como también en
las tradiciones mitológicas de la historia más antigua del hombre, de
devastadoras inundaciones locales y regionales. Todo ello fue una consecuencia
natural del gran Diluvio, mientras la Tierra iba llegando gradualmente a un
nuevo equilibrio hidrológico.
4. Volcanismo
En
las erupciones que acompañaron al Diluvio, fueron arrojadas grandes cantidades
de roca fundida del manto terrestre, tal como está evidenciado por la
abundancia de rocas ígneas y de estratos volcánicos hallados por toda la
columna geológica. Cuando las aguas del Diluvio se habían ya retirado y
habían tenido lugar los ajustes isostáticos, debieron quedar aun muchos
vientos volcánicos y fisuras alrededor de la Tierra que no estaban cubiertos
completamente. Como consecuencia, la actividad volcánica habría continuado
intermitentemente hasta mucho tiempo después del cataclismo general.
Que esto es lo que
realmente ocurrió queda evidente por los grandes terrenos volcánicos del
Pleistoceno y hasta del post-Pleistoceno que se hallan en varias localidades
alrededor del mundo. También hay una gran cantidad de volcanes aun activos en
la actualidad, y un número aun mayor de volcanes que parecen haberse extinguido
en tiempos muy recientes.
5. Deriva continental
Hasta aproximadamente el año 1960 se ridiculizaba y rechazaba la antigua idea de la
deriva continental por parte de prácticamente todos los geólogos, los cuales
estaban convencidos de que habían llegado a una completa explicación de la
historia de la Tierra y de los estratos rocosos en términos de continentes
permanentes y estables. Pero en la actualidad el péndulo ha oscilado y la
mayor parte de los geólogos apoya los conceptos de tectónica de placas, de
expansión de fondos oceánicos, y de deriva de continentes. Todas las antiguas
explicaciones, que habían sido aceptadas dogmáticamente como ciertas, han sido
ahora descartadas completamente en favor de conceptos centrados en la deriva.
Todavía permanecen oponiéndose una minoría significativa de prominentes científicos
(Jeffries, el geofísico ruso Meyerhoff, et al) que se oponen a la idea de la
deriva de continentes, tachándola de geofísicamente imposible, y hay algunos
signos que indican que el péndulo puede volver a oscilar...




El
ojo se ciega ante los cinco colores. Las cinco notas aturden el oído. Los cinco
sabores tornan insensible el paladar.
[Lao
Tse, Tao
Te
King]
