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Aunque la cuarta dimensión es un estado de consciencia profundamente familiar para todos los que estáis aquí ahora mismo, hay que pensar, que nos referimos a una humanidad muy atrasada en su camino evolutivo y en la disolución de los nódulos de conflicto y violencia que posibiliten una sutilización sin traumas de sus cuerpos materiales y mentales, por tanto, el ingreso de la Tierra en ese estado alterará completamente todo lo que ocurre actualmente en su superficie.
[Sebastián
Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

LA CRUZ DE HIELO

EL CORAZÓN DE
Iaô

2.
EL CORAZÓN DE
Iaô
Una nueva gota de rocío astral surgía ahora de otro
sector del cerebro de Arânah,
y realizaba movimientos espirales dentro de la burbuja de regeneración energética,
situándose de nuevo ingrávida, enfrente de su rostro, e introduciéndose
suavemente dentro de la otra burbuja que él había formado en el área de
recuperación del planeta receptor.
En un momento explícito, como
movida por un resorte interno, la nueva esfera etérica comenzó a expandirse,
irrumpiendo en el espacio de una nueva realidad o plano astral y ocupando el ámbito
que la anterior esfera había abierto.
Una sensación de vértigo se
produjo por un instante, como si una serie de dimensiones se abriesen unas
dentro de otras, creando colores y formas que se fundían simultáneamente en un
inesperado caleidoscopio dimensional.
Una nueva figura de Arânah surgió del vórtice dimensional y apareció con toda
naturalidad en posición sedente, semejando el espejo de la figura, que también
sentada, observaba a la primera desde su propio interior.
El entorno había cambiado
ahora completamente. El planeta en el que ahora se encontraba su consciencia,
era totalmente distinto, un planeta gaseoso de perenne luz blanquecina, la cual era irradiada desde su sol central sistémico y desde la cercana estrella doble
de Sirio que brillaba en el firmamento desde una constelación vecina. La luz
parecía irradiar desde todos los puntos de la niebla blanquecina con una
reverberación de colores, de una tonalidad cromática insospechada en la
lechosa pero refulgente luz ambiental.
El suelo fluídrico mantenía la figura de Arânah perfectamente inmóvil en medio de un jardín
de flora y fauna exuberantes, que aunque de naturaleza etérica, eran
perfectamente consistentes entre sí, creando la imagen cósmica de una
comunidad de seres que evolucionaba y se sutilizaba al mismo tiempo que la
materia fluídrica del planeta. Éste, ascendía ahora en el plano cósmico
hacia el arco evolutivo que lo elevaba desde el plano material al espiritual, en
conjunción con todos los seres planetarios que las Jerarquías de las Ordenes
Creadoras habían agrupado bajo un mismo destino en el corazón de su Logos Planetario.
Los Jardineros del Espacio,
que pertenecen también a este orden de jerarquías, hacía muchos eones que no
intervenían en el planeta, el cual avanzaba en armonía regido por la
consciencia unificada de todos los seres que lo componían. La Gran
Conciencia Logoica, se focalizaba en su centro vital, en el corazón del
planeta, dónde el Representante Planetario ante el Consejo Intergaláctico,
existía en esencia.
También existe otro orden de Jerarquías que
se denominan Jerarquías de las Ordenes Mutantes. En su cuarto nivel, se
encuentran las Mónadas
de los seres evolucionarios que forman las humanidades de la galaxia.
Arânah permanecía ahora inmóvil, en medio de un
hermoso jardín en Manat,
el planeta que lo había visto nacer en el ciclo evolutivo en el que se
encontraba. Poco a poco, su consciencia penetraba en el laya
cósmico, en el centro estático en el cual el Manas o mente fenomenal se
disuelve en el Akasha,
donde la mente cósmica, la Gran
Mente o Mente Universal se constituye, por la intercesión de Anu, la Deidad Oculta, el Uno, que
se mueve sobre el océano de Khum.
En ese estado, Arânah ya
no es más el ser evolucionario individualizado en el que su consciencia
fenomenal se proyecta para interactuar con el mundo fenoménico, sino que es uno
con su núcleo central o Mónada,
la cual está íntimamente conectada con los circuitos de luz espiritual que la
unen a todas las jerarquías del
cosmos a través de su centro más elevado, constituido por el núcleo central o
Regente Avatar.
El núcleo central, también
llamado el Ser de Dos Caras, proyecta sus prolongaciones en dos
direcciones; una a través de los intersticios del universo físico cósmico, y
la otra hacia el universo astral cósmico. Estas proyecciones actúan
como si de las raíces y ramas de un colosal árbol sideral se tratase. Estas
proyecciones pueden ser imaginadas como sondas raíces o sondas ramas,
penetrando en los distintos universos materiales y anti-materiales para ser el
medio de contacto del Regente desde el umbral de los dos planos, hacia
los siete niveles del universo evolucionario material y los cinco del universo
inmaterial.
Las siete Mónadas del
Regente, son el nexo de éste y la vida manifestada, siendo éstas “Las
ramas que darán los frutos para ser ofrecidos al Creador”.
Los Principios, que no realizan la misma función
que las Mónadas, son las raíces y el medio de contacto del Regente
con la supra-evolución. Los Principios no poseen sentido de la
individualidad, como lo poseen las Mónadas, actuando como los
transformadores de fuegos y vibraciones inmateriales captadas en el nivel de los
Logoi
y adaptando su potencia a la de las Mónadas.
Es ésta,
la inabarcable estructura de lazos y conexiones que unifican a todos los seres
del cosmos en un gigantesco abrazo de luz, el cual es capaz de unir a los seres
humanos con las más altas consciencias planetarias, solares y galácticas; así
como los seres inconscientes se unen a los autoconscientes y el microcosmos se
une al macrocosmos.
Arânah miraba ahora a un gran arbusto ígneo que ardía
en medio de un espacio vacío e inconmensurable con un fuego cegador. El Fuego
Cósmico, es el fuego predominante en el primer y segundo sub-plano del
plano físico cósmico, el nivel Divino y Monádico
respectivamente. El Fuego Cósmico define a cada partícula
de Vida Única, como chispas de ese mismo fuego, estimulando
modificaciones en las fuerzas del interior de los átomos y permitiéndola, de
ese modo, superar los límites existentes en la forma.
A partir
de la Cuarta Iniciación, el ser evolucionario que la alcanza,
interactúa con el Fuego Cósmico al establecer contacto
consciente con su Mónada. Este fuego vivifica y potencia la voluntad Monádica,
favoreciendo la proyección de su energía en el Cuerpo de Luz. En la Cuarta
Iniciación, el Alma es transmigrada al Cuerpo de Luz donde
reside su núcleo de consciencia en perfecta armonía con la voluntad Monádica.
En la Quinta Iniciación, que era el nivel en
el que la consciencia de
Arânah se ubicaba, la Mónada
culmina su acción sobre el Cuerpo de Luz, revelándosele al iniciado los
misterios profundos de la existencia planetaria y cósmica.
La Mónada
reúne en ese momento la energía de los núcleos infra-monádicos, y por la
acción del Fuego Cósmico, los absorbe recibiendo el poder de crear
nuevos vehículos de expresión en esos niveles, desvinculándose entonces de la
ley del nacimiento y de la ley de la muerte física. El iniciado de quinto
nivel, puede entonces, realizar las proyecciones materiales en los cuerpos
sutiles y densos que sean necesarios para el cumplimiento de su tarea cósmica.
En la unión cósmica con su Mónada
a través del Cuerpo de Luz,
penetra, en consciencia, dentro de los distintos espacio-tiempos en los
que él está, ha estado o estará presente durante su ciclo evolutivo,
realizando una sagrada tarea de unión cósmica con todos los seres de la
galaxia unidos por tareas o destinos comunes.
La Fraternidad
de Sirio es una fraternidad cósmica centralizadora de impulsos provenientes
del Gobierno Celeste Central hacia varios sistemas solares, entre los que
se encuentra el pequeño sistema en el que Arânah se encontraba en su presente astral absoluto. La acción
fundamental de la Fraternidad de Sirio es la de conducir a las Escuelas
Internas de varios planetas y sistemas planetarios hacia el arco evolutivo
que les ha sido designado. Esos planetas, son aquellos que su energía
fundamental es afín al Segundo Rayo Cósmico o rayo del
Amor-Sabiduría, del cual, la Fraternidad de Sirio es
regente. En realidad existen dos planetas en este sistema solar, cuyas
humanidades, están especialmente ligadas a las Escuelas Internas de Sirio,
y éstos son Venus y la Tierra.
Arânah
visualizó en el centro del gran arbusto ígneo que representaba a su Mónada, a un ser humano
terrestre, que en actitud de profunda reverencia se cubría el rostro y
murmuraba un mantra de unión interna, mientras que sus cuerpos sutiles se
polarizaban por primera vez hacia el cosmos infinito…
¡El Durmiente, El Último,
había despertado al fin y lo estaba llamando a él!!!
Arânah,
comprendió al momento lo que eso significaba. El tiempo había llegado y él
era el designado para una colosal tarea. Trabajaría en el plano físico, en la
unificación de los cuerpos fenoménicos de las siete Mónadas del Regente,
mientras que su Mónada realizaría la sagrada tarea que podría
denominarse como la del Gran Despertar de Las Siete Mónadas.
Y todo eso debería realizarse
en el planeta desde el cual, el Último lo estaba llamando, o lo llamaría
más adelante desde su futuro relativo.
Ese planeta en cuestión, del cual Arânah conocía su gran
importancia para el desarrollo evolutivo de éste sistema planetario, y que había
llegado a ser la pieza fundamental del desarrollo supraevolutivo de su Regente
Avatar y de las seis Mónadas
con las cuales la suya estaba hermanada, ese planeta es aquél que su
humanidad de superficie denomina con el nombre de “Tierra”.
MMMMMMMMM
Arânah
se visualizó a sí mismo tomando consciencia de una llamada de asamblea
en el planeta receptor en el que se encontraba ubicado en su presente astral
relativo.
Al tomar consciencia de su cuerpo sutil y del mundo fenoménico que le rodeaba,
descubrió que la esfera de aislamiento había desaparecido y que docenas
de seres a su alrededor volaban raudos hacia el punto de destino y origen de la
llamada, situado en algún lugar en el corazón del astro receptor.
Arânah, se
levantó y voló también hacia el punto del que surgía la señal, desdoblándose
de la imagen sedente de sí mismo, que quedaba en ese lugar en comunión interna
con su fuente de luz o Mónada, y en perfecta unión con todas las imágenes
de sí mismo distribuidas por distintos lugares del espacio-tiempo de la
galaxia.
Un inmenso enjambre de puntos luminosos se veía por
doquier concentrándose en el centro de Haya, la gran ciudad y centro intergaláctico que
sirve como primer puerto de entrada en este sistema solar.
Haya,
está situada en el interior del solitario satélite del tercer planeta del
sistema solar denominado Aïshah,
o la Luna, como la conoce
la humanidad de superficie de su azulado compañero de viaje.
La proyección fenoménica de Iaô, el Regente Lunar y jefe de los Pitris Lunares se situó
en el centro del inmenso recinto
semicircular central que formaba una inmensa letra omega (W) y era el santuario central de la ciudad interior de
Aïshah.
Iaô,
dirigiéndose a todos los reunidos comenzó su saludo de bienvenida para los
Hermanos de las Estrellas recientemente incorporados a su ámbito planetario:
-
Bienvenidos a todos nuestros hermanos y en especial a
los afortunados tripulantes de la nave accidentada durante la transición del Khum. Seguramente, una de sus mayores fortunas, ha
sido la de contar con un comandante tan experimentado como el suyo, quién
incluso cuenta con una dilatada experiencia en el control cósmico de implosión
de supernovas, asistiendo a los propios Jardineros del Espacio en estas
difíciles misiones…
Y al enviar el saludo mental que todos escucharon con
sus sentidos internos, dirigió una mirada de complacencia hacia donde se
hallaba el respetado comandante de la nave en que viajó Arânah.
-
Todos vosotros sois voluntarios en una trascendental
misión que os ocupará en uno de los aspectos evolutivos de la galaxia, que es
de gran trascendencia en este momento, crucial para la elevación del sistema
planetario en el que os encontráis, en conjunción con los ritmos expansivos de
la galaxia.
Recientemente
se ha iniciado un nuevo año solar que será de extrema importancia para el
salto evolutivo de todo este sistema. El Sol se dirige rápidamente hacia un
portal cósmico, arrastrando en su órbita al resto de los planetas. Al
cruzarlo, toda la materia de éste sistema pasará a otro patrón vibratorio. La
energía de los niveles materiales del sistema solar, ya está siendo
transmutada para aceptar el cambio evolutivo hacia la cuarta dimensión.
En
este sentido, algunos planetas como Júpiter están sufriendo ciertas
adaptaciones materiales, mediante la aceptación de otros astros menores en su
cuerpo material. Sin embargo, hay un planeta especialmente reluctante en la
adaptación evolutiva de su humanidad de superficie a los acontecimientos en
curso, los cuales desencadenarán la elevación del planeta hacia la cuarta
dimensión. Como todos sabéis, me refiero a la Tierra…
Aunque
la cuarta dimensión es un estado de consciencia profundamente familiar para
todos los que estáis aquí ahora mismo, hay que pensar, que nos referimos a una
humanidad muy atrasada en su camino evolutivo y en la disolución de los nódulos
de conflicto y violencia que posibiliten una sutilización sin traumas de sus
cuerpos materiales y mentales, por tanto, el ingreso de la Tierra en ese estado
alterará completamente todo lo que ocurre actualmente en su superficie.
Mientras
un planeta no establece su Jerarquía, no existe aún en su cuerpo un
foco receptor definido que pueda funcionar como la base dinamizadora de la energía
cósmica. El propósito del Logos que lo rige está unido al realizado
por las consciencias y leyes externas. La instalación de bases extraplanetarias
en su órbita es lo que da origen a la expresión de las leyes y energías que
corresponden a la tarea que el planeta debe cumplir.
La implantación de la Jerarquía
en la Tierra pasó por esas etapas previas. Pero, las energías, las partículas
de vida y las consciencias que dieron origen a la Tierra constituyeron un núcleo
difuso de materia, que desde su origen estuvo contaminado por la presencia de
fuerzas involutivas, aunque bajo el control de consciencias cósmicas que tenían
la tarea de llevarlas al equilibrio. Por ese motivo desde el principio de su
manifestación material, el planeta tuvo una historia poco luminosa.
Hemos de tener en cuenta
que durante su evolución, éste planeta recibió también, a muchos de los
elementos recalcitrantes de otros lugares de la galaxia. Cuando muchos de los
planetas de la galaxia se elevaron de la tercera a la cuarta dimensión,
tuvieron que donar a algunos de los seres que estaban en sus órbitas y no se
adaptaban al cambio, a los planetas menos evolucionados como la Tierra, lo cual
tampoco ayudó mucho al propósito evolutivo de este planeta.
La Tierra recibió en el
pasado a seres que tuvieron que ser canalizados hacia ella por no estar
preparados para vivir las leyes de la cuarta dimensión en sus respectivos
planetas de origen. Estos seres, al trasmigrar, tienen otra oportunidad de
cumplir las etapas evolutivas que les permitan en un futuro ingresar en
dimensiones superiores.
En la
superficie física de este planeta existe actualmente un maremagno de naciones
que guerrean y se explotan entre ellas, así como dentro de esas mismas naciones
ocurre con sus castas y clases sociales. En
cambio, en la cuarta dimensión existirá una única federación que unirá
a todas las regiones, aunque desgraciadamente, la dinámica actual de la
humanidad terrestre de superficie sigue polarizada en los vórtices destructivos
que la ahogan, empujándola cada vez más hacia un círculo vicioso que la
conduce inevitablemente hacia su propia destrucción.
Las
civilizaciones extraterrestres siempre estuvieron involucradas con los avances y
la germinación cultural de la humanidad en desarrollo. Un ejemplo de ello es la
enseñanza, en la cultura humana de la antigua Grecia, de la “Regla de Oro”.
Regla que regía casi todas las artes y las ciencias de los griegos durante el
apogeo de su civilización. La
“Regla de Oro” es una expresión más de la Simetría Cósmica, que
nace como la expresión estética de la fusión entre lo orgánico y lo geométrico.
Los núcleos energéticos que cumplen dicha ley son consecuencia de la fusión
perfecta entre las leyes geométricas y las orgánicas: Las primeras son fruto
de la irradiación del Logos
Planetario por vías internas y las segundas, están ligadas al movimiento y
la adaptabilidad generadas por el mismo Logos por vías externas. Los
cristales, las conchas y algunas plantas representan la armonía máxima de ese
sistema hoy en la superficie de ese planeta.
Como
sabéis, en los planos mental-abstracto de las humanidades que habitan planetas
materiales más avanzados, existen
las leyes geométricas que rigen todas las artes y las ciencias en armonía con
la Simetría Cósmica; así como regulan también, actualmente el ámbito
intraterreno del planeta Tierra. Desgraciadamente, el Hombre, seducido por su
mente nublada, ha abandonado sistemáticamente las enseñanzas impartidas por
nosotros a través de las numerosas culturas que fueron instruidas por las
civilizaciones superiores que han tutelado a la humanidad de superficie.
Las
naves extra terrestres que cruzan hoy los planos sutiles del planeta Tierra sin
ser vistas por los medios mecánicos densos de la humanidad de superficie,
cumplen las leyes de la Simetría Cósmica, expresando tanto lo orgánico
como lo geométrico; no son en modo alguno puramente tecnológicas como las
rudimentarias naves terrestres, sino que son expresiones de una relación
armoniosa entre los mundos externos e internos donde toda su energía está
integrada.
El
ciclo venidero tendrá inicio con el término de la purificación global de la
superficie de la Tierra y con el desplazamiento de su eje magnético. El Logos
Planetario pertenecerá a un Logos Mayor del cual es parte, y que
pertenece a su vez, a otro sistema solar, siendo el Sol la puerta de entrada
para que la Tierra reciba la energía de ese Logos Planetario Mayor. El
planeta pasará entonces a tener un miembro propio en el Consejo Intergaláctico,
no siendo entonces representado más por el Regente Solar como ocurre en
la actualidad.
En el
ciclo de transición actual, la Tierra se irá adecuando a muchos de los
procesos que manifiesta la vida en planetas de cuarta dimensión. Eso ocurrirá
en el campo genético, en las estructuras corpóreas de los individuos, y también
en el cuerpo planetario modificando las estructuras minerales y vegetales, así
como las presiones atmosféricas y la viscosidad de los líquidos.
Las Cuatro
Razas Raíces que evolucionaron paralelamente a su conciencia de los Cuatro
Elementos, culminarán al finalizar la actual Quinta Raza, con la
percepción psíquica del Quinto Elemento, el Éter Cósmico que
desarrollará la potencialidad psíquica de los seres de la futura Sexta Raza
Raíz.
La
Tierra está llegando a corrientes de vida estelar, que son las que traen los
nuevos códigos genéticos que producirán los cambios del nuevo hombre. Con
referencia al tiempo terrestre, esos genes fueron implantados en humanidades de
cuarta dimensión hace milenios. Ellos están siendo implantados en el Cuerpo
de Luz de algunos seres
terrestres y descenderán hasta el cuerpo físico a través de la irradiación
del alma, creando en los cuerpos físicos transformaciones singulares, como las
que se produjeron en épocas pretéritas. El cuerpo físico del hombre de la
cuarta dimensión, tendrá un tórax mayor, las zonas genitales y del aparato
digestivo disminuirán de tamaño, las piernas, los brazos y los dedos se
alargarán, el volumen del cráneo aumentará, el vello desaparecerá y los ojos
serán de una materia más sutil. Este nuevo cuerpo permitirá que las
corrientes etéreas puedan circular en ellos con mayor libertad.
El
hombre recibirá entonces la luz directamente de su centro interior, y la
posibilidad de que pueda ser engañado por fuerzas exteriores a él disminuirá,
al observar él mismo la sincronía principal con el orden y las leyes del
cosmos. No como ocurre en la era actual en la Tierra, donde el hombre vive engañado
y manejado a través de su mente y su razón, pues, como todos sabemos por
experiencias pasadas, la mente es el más vulnerable de todos nuestros sentidos
sutiles al engaño y la manipulación.
La
información es fiscalizada actualmente en el planeta Tierra directamente por
las fuerzas involutivas, que controlan el mundo fenoménico formal exterior como
una de sus máximas prioridades. La mayor parte de las noticias enviadas por las
agencias internacionales sobre la auténtica situación planetaria son sistemáticamente
descartadas por los equipos de redacción implicados, bajo la coartada
“moral” de que dicha práctica es inevitable porque salvaguarda la prevención
del pánico de masas en una población desprovista de las más mínimas bases
psicológicas para afrontar experiencias tan caóticas como las que realmente
amenazan a esta Humanidad.
Los
hombres de superficie permanecen así totalmente desinformados sobre la auténtica
situación planetaria actual, manteniéndose confusos y aturdidos por los medios
de comunicación y aterrorizados por lo que sus subconscientes presienten y los
datos proclaman a gritos. El hombre de hoy vive totalmente al margen de lo que
realmente ocurre en el planeta en el que habita. Aturdido por la propia realidad
en la que se encuentra e ignorando las realidades intraterrenas y suprafísicas;
la humanidad vaga errante en un mundo sin valores ni respuestas, mientras que
las instituciones que debieran servirla de apoyo defienden intereses
ocultos…
Pero
todos los que os encontráis aquí, estáis comprometidos de una forma u otra
con el curso evolutivo del planeta Tierra, y comenzaréis vuestra actividad de
servicio en una de las múltiples tareas evolutivas que el planeta y el Gobierno
Celeste Central espera de vosotros.
Algunos
trabajareis con la elevación del sustrato mineral del planeta en ciertos
cristales como el iridio terrestre y otros minerales; elevando sus actividades
moleculares y consiguiendo una nueva raza de cristales conductores de las ondas
telepáticas que unirán a los seres del mundo fenomenal con el Logos
planetario. Otros ayudaréis en la evolución de los reinos vegetales y animales
del planeta en elevación. Los árboles, por ejemplo, serán estimulados para
que se sintonicen correctamente con las corrientes magnéticas del planeta
siendo focos de armonía en los ambientes naturales. También realizaréis
tareas de sincronización con ciertos animales como los delfines, que ya fueron
introducidos en la Tierra en épocas anteriores con el fin de que lentamente
introdujesen vibraciones superiores en el esquema terrestre y para que
rompiesen ciertos estados que limitan a la raza humana actual, ayudando a ésta,
junto con la élite del mundo animal en la sintonía con la vibración de las
civilizaciones intraoceánicas e intraterrenas que actualmente conviven en el
plano sutil del planeta Tierra.
Aunque
la mayoría trabajará directamente con la tarea de sutilización y control de
la humanidad de superficie. Esta humanidad que casi enloqueció completamente,
ha sido manejada por fuerzas oscuras hasta encontrarse en varias ocasiones
durante éste último siglo al borde de su autodestrucción, así como la del
planeta que la da cobijo. Las armas de destrucción masiva, las pruebas
nucleares, la proliferación de contaminantes químicos y biológicos, así como
la propagación de gases contaminantes que elevan artificialmente la temperatura
del planeta, ha de ser contrarrestada en todo momento
por nosotros para evitar un final apocalíptico antes del tiempo
evolutivo que ha sido asignado. De hecho, de no haber sido por nosotros, en
varias ocasiones el planeta habría ya desaparecido por obra del hombre,
convirtiéndose en una nube de polvo y gases errantes por el sistema solar. Sus
científicos no dan crédito a sus propios cálculos que indicarían lo que
hubiera sido la cruda realidad de su planeta de no haber mediado nuestra
intervención activa y, achacan la aparente estabilidad del planeta, a errores
en sus cálculos o a ciertos factores “desconocidos” por ellos.
Pero
todo tiene un límite y un tiempo, y fuera de esos límites y de esas fechas
nosotros no podremos seguir asumiendo el peso de un karma que finalmente
alcanzará a sus auténticos artífices. Por ahora seguimos vigilando cada una
de sus ojivas nucleares y cada potencial fuente de destrucción masiva que la
raza humana ha diseminado por su planeta con una sorprendente diligencia.
Sin
embargo, si lo que la humanidad irradia en el plano material es pernicioso, lo
que se irradia en el plano psíquico es aún peor, El odio, la desarmonía, el
terror, el egoísmo y las formas mentales monstruosas que se forman en el campo
mental y astral del planeta son un arma que aunque ignorada por el ser humano,
atenta directamente contra el espíritu del propio Logos Planetario. Hay
por eso que transmutar y limpiar miles y miles de gigantescas formas
pensamientos, que constituyen el desecho psíquico de pueblos y naciones
enteras, y que acarrearían el desencadenamiento de desastres naturales como
terremotos, erupciones y ciclones que arrasarían a los mismos pueblos que los
provocaron. Y aún existen otras acciones mucho más necesarias para el proceso
evolutivo, como el despertar Monádico de los seres humanos que estén
preparados para ello, así como la encarnación en cuerpos humanos que posibiliten caminos de luz en la densa oscuridad material
de la superficie del planeta.
Todo eso será tratado con
detalle, según la tarea encomendada a cada uno. Por lo pronto, visualizaremos a
continuación, una proyección de cuarta dimensión en el Akasha, una sección reducida de
la historia del planeta Tierra, que no dudo será de una incuestionable ayuda
didáctica y espiritual para todos los que ansiamos una armoniosa elevación
evolutiva de éste sistema solar al igual que la del conjunto de la galaxia,
para mayor gloria del Creador de los Universos Visibles e Invisibles...
MMMMMMMMM



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