|


Pero la auténtica base de todo el “tinglado” es la neurona
p (Pi), ésta es el átomo primordial de toda la estructura neuronal. La neurona
p (Pi) es en realidad una abstracción, ella es originalmente, sólo una función en el leguaje de programación "C", es decir, un puñado de unos y ceros en la memoria del androide.
[Sebastián
Salado; Las 3 Cabezas del Elefante]

EL
CABALLERO EN EL FANGO

LA BÚSQUEDA FIBONACCI (I)

1. LA BÚSQUEDA FIBONACCI
(
PARTE I )
Antonio
estaba sentado en su despacho, un cubículo asfixiante de exactamente
6 x 6 x 6 pies. La tapicería de
color gris crema con salpicaduras de café, ketchup y otros componentes de difícil
identificación completaban la decoración con algunas nubes dispersas aquí y
allá sobre el mobiliario, mampara y PC.
Observaba
con impaciencia la documentación de un grupo de carpetas abiertas y
desparramadas sobre su mesa de trabajo, mientras que de tanto en tanto, miraba
la pantalla de su PC donde un mensaje permanecía insistente y amenazadoramente
abierto en medio de un sinfín de mensajes esparcidos en distintas ventanas
caóticamente abiertas dentro de su Lotus Notes. De repente, casi con un tic nervioso, Antonio contrae
sus narices, gira su cabeza y fija la atención en una mancha particularmente
reciente en la moqueta, justo en la entrada de su cubículo, sus ojos se
entornan y su mente se dispara:
¡Que
olor más peculiar a carmín de lápiz de labios tiene esa maldita Coca-Cola aquí
en los Estados Unidos! -masculló entrecortadamente-. En diez años no he
conseguido aún acostumbrarme a ese olor que lo impregna todo, coches,
habitaciones, cines, WCs y hasta la sala del dentista, que en otros lugares
huele a anestesia y diente quemado, aquí apesta a carmín “coca-colero”
–se lamentó tristemente-. ¡Ay de aquellas Coca-Colas españolas!, con
sabor a limón, regaliz y café, pero sin olor, o al menos sin apestar tanto
como éstas…
¡Qué
lejos quedaban esos tiempos! Aquellos de sus estudios en Madrid, de su anterior
trabajo, del nacimiento de su hijo…
Aquellos,
de sus ideas febriles y programación revolucionaria en Inteligencia Artificial
que le valieron el puesto que hoy ocupa en el A.I.L. (Artificial Intelligence Logics)
¿Pero
realmente había mejorado en estos diez últimos años? –se pregunta lánguidamente,
como conociendo la respuesta de antemano.
Ahora
vive solo, en una casa de jardín abandonado y con la mayoría de las
habitaciones llenas de papeles, trastos, libros, ropa sucia y polvo... mucho,
mucho polvo, acumulado no solo durante estos diez últimos años, sino heredado
-en gran parte- de inquilinos anteriores.
Hay
una habitación en particular que Antonio enseña con orgullo a las visitas,
recalcando que ahí “decantaba” polvo "Cabernet Sauvignon" Gran
Reserva que podía datarse en 1957, año de construcción del inmueble.
Pero volviendo
a los pensamientos que lo atormentaban, decidió ir en busca del causante de la
mancha recientemente adquirida en la abundante colección de su moqueta. El
mismo “mecenas” que había “donado” casi todas las otras manchas en su
cubículo, como si se tratase de la generosa aportación de obras de arte
moderno a una pinacoteca de barrio...
Tal y como al
"Animal" -el desinteresado donante-, le gustaba decir: ‘Para el
pequeño museo personal de Antonio’.
Quería
verle, no para reprocharle su última “gorrinada” en la moqueta, sino para
arrancarle por la fuerza o por la razón -a poder ser por la primera- el trabajo
que supuestamente ya había terminado hacía dos meses y aún no le había
entregado. Antonio lo necesitaba ahora urgentemente para unirlo a la pila de
documentos técnicos que descansaban sobre su mesa.
Todo
este conjunto de documentos, constituiría la munición de fogueo que él
acumulaba con la peregrina idea de contentar a su jefe, o si esto fallaba, al
menos utilizarlo como cortina de humo que aplacase la impaciencia de los
gerentes del “negocio”.
Con
decisión, se dirigió al cubículo anexo al suyo en el cual moraba, de cuando
en cuando, el "Animal", su ayudante Tom Bombard.
Después
de cruzar un corto tramo de pasillo decorado con baldosas blancas y negras
–que alguien en un delirio de mal gusto había planeado como si se tratase de
un decorado de Franz
Kafka-, se presentó en la puerta del cubículo adosado contiguo al suyo.
Al
entrar, tal como esperaba, no encontró más que una mesa agobiada por el enorme
peso de pilas y pilas de papeles, en la esquina de la cual, un montón de cajas
de pizzas vacías y desplegadas, mostraban fragmentos fósiles de una gran
cantidad de aderezos irreconocibles y aún pegados al cartonaje. Era la última
paranoia gastronómica del “Animal” en cuestión, quién encontraba
entretenido coleccionar un cartón de pizza de cada marca
"experimentada" –aunque en propiedad, se debería decir
“deglutida”-. Durante los tres meses que duraba el experimento, un cartelito
de "Keep Away" encima de la montaña de basura, pretendía mantener
alejado al equipo de limpieza de su repugnante antro. La verdad es que no parecía
muy difícil convencer a los de la limpieza para que no entrasen en tamaña
pocilga.
Al
no encontrarle, Antonio pensó en ir a buscar a Tom en un primer momento, pero rápidamente descartó
la idea pues no le atraía la imagen de intentar despegarlo de la máquina
expendedora de Donuts o de la de Coca-Cola, a las cuales profesaba una fidelidad
digna de alabanza.
Como
si se tratase del piadoso cumplimiento de un rito religioso, Tom se dedicaba
todas las mañanas a la esforzada tarea de intentar vaciar, él solito, alguna
que otra máquina expendedora entre eructos y ventosidades que constituían la
hilaridad y el jolgorio matutino que alegraba todos los días a la comunidad
femenina de la planta.
Antonio
hizo de tripas corazón y suspirando, se dispuso a remover aquella ingente montaña
de basura hasta encontrar la carpeta que el “Animal”, se supone, habría
guardado en algún sitio.
Después de
algún encuentro desagradable, como el de un vaso de Coca-Cola escondido debajo
de la mesa y lleno de colillas de cigarrillos, que se mantenían flotando en su
interior como los “renacuajos” de una charca cenagosa, descubrió -a los
quince minutos- por fin, la ansiada carpeta, justo cuando estaba a punto de
perder del todo la poca paciencia que aún le quedaba.
Al
intentar sacarla descubrió que alguna fuerza misteriosa tiraba de ella
suavemente, como lo haría un campo magnético suspensor que hubiese sido
acoplado al objeto de sus atenciones. El misterio quedó resuelto cuando un
viejo Donut de chocolate apareció pegado al reverso de la carpeta, resistiéndose
a liberarla de su dulce abrazo.
¡Yankee
de las narices!.- Pensó en voz alta.
Comenzó
a frotar el reverso de la carpeta con un "cleanness" empleando un brío más propio de la mala leche que
estaba acumulando por momentos que de una hacendosa pulcritud. Con la energía
del restregueo, el pase que tenía prendido en el bolsillo de su camisa se
desprendió y fue a parar al vaso de los “renacuajos”.
¡Desde
luego, hoy precisamente no es mi mejor día…! –Volvió a pensar en voz alta,
un poco más enfadado que antes.
Al
limpiar concienzudamente el pase, descubrió la foto de un Antonio Sanz
sonriente y pagado de sí mismo, recién entrado diez años antes, como
ingeniero informático en el A.I.L. (Artificial Intelligence Logics), una
compañía más de las muchas situadas alrededor del complejo McDonell Douglas
en Saint Louis, Missoury. El rostro que se apreciaba en la fotografía era el de
alguien que pensaba comerse el mundo... Antonio recapacitaba ahora que tal vez
era el mundo el que se lo había merendado a él, de alguna manera misteriosa y
sin que se hubiera dado cuenta en absoluto del misterioso proceso, al menos, hasta que ya fue demasiado
tarde para remediarlo.
Se
fijó en el nombre que aparecía en el pase: "Anthony San", y en las
marcas con rotulador indeleble que aparecían sobre el mismo pase como en un
"mini graffiti", una "i" latina encima de la "y"
griega y una "o" apretujada entre el nombre y el apellido que
escasamente se llegaba a distinguir. Por último una "z" aparecía al
final como si fuera el farolillo de cola de un tren desvencijado.
El
desaguisado lo había provocado un incontenible arranque de rebelión contra lo
que los tipos del departamento de personal, declaraban como un pequeño "mistake"
administrativo.
Pero
-como él decía- ya estaba hasta las narices de que en diez malditos años aún
no hubiesen arreglado el tal "mistake".
Aunque
él siempre sospechó que el “Vampiro” tenía algo que ver en todo aquello.
Ya desde la primera entrevista, en la que un chistecillo de mal gusto le había
sentenciado a un nombre "no-hispano" de por vida.
Antonio,
aún recuerda a la perfección aquella primera entrevista de trabajo con el
director gerente del centro de investigación, llamado popularmente el
“Vampiro” –en voz baja claro está-, y cuyo nombre “oficial” es A.I.
Morgan. Nadie sabe a ciencia cierta que significa A.I. Aunque algunos dicen que
el algoritmo del motor inferencial de la máquina con la que lo crearon era
defectuoso y el nombre: “A.I.”, solo quiere decir "Artificial
Intelligence".
Como
quiera que sea, el tal Morgan sigue siendo aún el jefe del “cotarro”, y es
conocido en la compañía por sus famosas “leyes de Morgan”. Obviamente, éstas
no tienen nada que ver con las populares leyes de Morgan del álgebra de Boole,
sino con las patéticas leyes de “Morgan el Vampiro”, como todos sus
subordinados le llaman a escondidas, las cuales tienen un enunciado muy preciso:
Regla
primera: Tú eres un “gilipollas”.
Regla
segunda: En caso de duda o discusión se aplicará la regla primera.
La
apariencia física del tal Morgan es algo, que ya desde el primer día, le creó
una fuerte aprehensión a Antonio. Según cuenta la leyenda negra, difundida
entre los empleados de la compañía sobre su aspecto exterior, éste parece ser motivado
por una extraña embriogénesis mediante la cual, se hubiese creado al Vampiro
en un laboratorio genético de los años cincuenta de un clon con la mitad de
los genes de un “Julio Iglesias” de saldo y la otra mitad procedentes del nieto de
Nosferatu. Pero sea cierta o no la leyenda, el aspecto “humano” del Vampiro,
era para Antonio, aún mucho peor que lo supuesto para su físico externo.
La mañana de
la entrevista parecía como si le hubiesen almidonado en exceso el almohadillado
del interior de su ataúd. Sin levantar ni por un solo momento la vista de los
papeles que tenía encima de la mesa, se dirigió a Antonio y le dijo:
-
Conque Antonio, eh… ¿Eres buen programador Antonio…?
-
¡Seguro señor, yo soy el mejor “Antonio Sanz” que tienen…!
–Dijo Antonio para hacerse el gracioso.
-
Los hispanos no son buenos programadores… y yo quiero al mejor de los
programadores, no al mejor de los hispanos… –dijo el Vampiro mascullando las
palabras, como si se aprestase a devorar a una de sus víctimas, pero de
repente, se contrajeron los músculos de su rostro en un rictus que dejó al
descubierto sus afilados colmillos y, como si de un simulacro de risa se
tratase, exhaló un par de siseos ahogados, cambiando a continuación
abruptamente el tono de la conversación-. ¡Bien, quedas aceptado! Hasta la
vista… Anthony San.
Y
de esta forma el nombre que tanto habían cavilado sus padres en darle pasó a
mejor vida, o por lo menos, durante su estancia en EE.UU.
Lo
peor de todo fue el odioso diminutivo de "Tony" que a partir de ese
momento pasó a llevar como una condena entre sus compañeros.
Antonio
se obligó a sí mismo a volver de sus escarceos mentales, pués
el acuciante problema que esperaba en su correo electrónico seguía aún ahí,
sin resolver. Su jefe Frank Manor, le había enviado un mensaje por la red
interna que no admitía titubeos, acerca de la necesidad de una respuesta
convincente a la situación actual de Betty… Y el encabezado de <<¡¡¡VERY
URGENT!!!>>,
no dejaba dudas al respecto.
Antonio
le había pasado hacía ya un mes, un informe detallado de la situación
neuronal del autómata, en el cual quedaba muy claro que el autómata, o sea:
Betty, sufría una disfunción muy acusada de su estructura neuronal,
relacionada directamente con el proceso de aprehensión de las estructuras
secundarias, cuando éstas son asimiladas por las estructuras neuronales
maestras, durante el transcurso de sueño REM del autómata, asimilación al sueño
humano denominado: Rapid Eye Movements.
Este
proceso era vital para la estructuración del conocimiento elaborado o
pensamiento artificial, donde las estructuras lógicas básicas aprendidas por
Betty, mediante la lectura continua de toda la información escrita en Internet,
eran asimiladas.
Betty
extraída fundamentalmente su información de bases de datos de bibliotecas y
enciclopedias en línea. Éste conocimiento era procesado en forma de
estructuras neuronales o ideogramas que eran almacenados en su memoria de forma
elaborada y sintetizada.
Pero
el problema principal era la síntesis de dichas estructuras básicas en
pensamientos más complejos, los cuales constituían la actividad del
pensamiento artificial propiamente dicha.
Una
de las grandes ideas de Antonio había sido la de relacionar el sueño REM
humano con el proceso de aprehensión, por parte de las estructuras más
elaboradas de las más sencillas o de reciente adquisición, para crear de esta
manera, conceptos más sofisticados que los originales y permitir el desarrollo
de pensamientos más complejos.
Sin
embargo, algo estaba ocurriendo durante el proceso de sueño REM androide, por
el cual, después de la aprehensión, las estructuras mentales quedaban
seriamente dañadas, llegando a destruir la ordenación conceptual básica
adquirida; como en el caso:
>
“Me casé con el pastel y durante la boda nos comimos a Margaret para después
salir corriendo de Miel de Bahamas a la Luna.”
Por
supuesto, este tipo de estructuras decían muy poco acerca de la efectividad de
dicho sueño androide que se realizaba empleando la similitud del sueño humano,
concepto que había sido desarrollado en el AIL, para su aplicación en autómatas.
En
un principio, Antonio había previsto la aplicación de los estudios
desarrollados por el Instituto Max Planck de Psiquiatría de Munich directamente
sobre la ordenación lógica del autómata induciendo un sueño similar al sueño
humano Delta o REM (Rapid Eye Movement o Movimiento Ocular Rápido), en la
estructura neuronal total del autómata, es decir, un sueño completo. Pero
debido a requerimientos funcionales mayores,
motivados por que el autómata debía permanecer siempre en vigilia se
decidió, en último término, inducirle a un sueño similar al de los delfines.
Durante el sueño del delfín un hemisferio cerebral permanece en vigilia
mientras el otro duerme. Esto le complicó la vida mucho a Antonio, pues debía
simular dos hemisferios distintos, o sea, dos Bases de Conocimientos
Estructurales distintas con un único Motor Inferencial que controlaba tanto la
fase de vigilia como la de sueño.
En
todo ese proceso, el problema fundamental que se presentaba era cómo
coordinar las dos bases de conocimientos sin que existiesen tiempos comunes de
vigilia o sueño. Aunque lo que realmente preocupaba a Antonio era la aparición
de algún tipo de paranoia o esquizofrenia androide como consecuencia de la
doble personalidad del autómata.
-
Pero en fin: ¡Quién paga manda! Como dicen en mi pueblo… –dijo
Antonio en voz alta en el despacho de Tom, sobresaltando al bueno de Arnim,
que pasaba casualmente por el pasillo, quién preguntó alarmado
-
¿Eh…Cómo… Decías algo Tony?
-
No… No… Nada, hablaba conmigo mismo. Perdona Arnim…
Arnim
asintió, como comprendiendo lo que Antonio quería decir, después de todo no
había mucho “cuerdo” en los alrededores como para no perdonar una simple
digresión mental.
La
idea original del sueño REM androide surgió durante uno de los seminarios
científicos rutinarios a los que les tiene acostumbrados el Vampiro. En uno de
aquellos encuentros semestrales, el ponente, un neurólogo y psicólogo de
reconocido prestigio, encendió una luz sobre el problema principal que acuciaba
en aquel momento al Grupo 4 de Programación Estructural, el grupo en el que
Antonio trabajaba entonces. Ese problema era la imposibilidad de aprehensión de
estructuras neuronales secundarias cuando el autómata realizaba su actividad
normal.
En
un momento de la ponencia, la referencia a la definición del sueño REM
realizada tiempo atrás por David Coen resultó el detonante de la idea:
<<
En función del origen del REM durante la evolución, este tipo de sueño parece
desempeñar un papel en la reorganización y reparación de los procesos
cerebrales que posibilitan la afluencia y ordenación de las informaciones.
>>
Además
de éste, otros hechos despertaron vivamente su interés, como es el caso de que durante
el sueño se segrega la totalidad de la cantidad diaria de testosterona, la
hormona que posibilita el desarrollo físico infantil y el desarrollo de los
tejidos. Y también era de destacar que durante el sueño, las células se
cargan de ATP, el denosintrifosfato, que permite la mayor parte de las
divisiones celulares por la mañana. Para colmo de sorpresas, el descubrimiento
de los centros rectores del sueño REM y No-REM entre el bulbo y el mesencéfalo,
justo el área a la que los creadores de Betty asociaban comparativamente el
motor inferencial, fue la confirmación de que los trabajos tenían que marchar
por este lado para la resolución del acuciante problema con la aprehensión.
El
motor inferencial, representa el núcleo de control de
la actividad no consciente del autómata y es donde está grabada la
información no modificable por éste, por eso, el grupo 4, lo comparaba con el
bulbo y el mesencéfalo. Su obsesión era siempre la de encontrar analogías con
la naturaleza que les permitiesen copiar, aunque burdamente, algunos procesos y
leyes para su aplicación en la inteligencia
artificial.
Por
ejemplo, en el cerebro humano existen varias partes bien diferenciadas: El
tronco cerebral o centralita de procesos. El mesencéfano que contiene el tálamo
y el hipotálamo y que además de albergar el centro rector del sueño controla
el estímulo de los estados emocionales del cuerpo. El cerebelo que controla y
almacena los automatismos cerebrales. Y por último los cerebros primitivos
heredados del reptil y mamíferos ancestrales, que contienen los programas básicos
de supervivencia.
En
comparación, en el cerebro del autómata, ese conjunto de actividades no
conscientes lo constituyen: El motor inferencial, el cual está formado por el
procesador de datos del sistema que maneja la base de datos principal y la pila
de proceso. Junto con el procesador de inferencia y estructuración que controla
el mapa estructural, la base de conocimientos y la calculadora de álgebra
relacional.
Pero
la auténtica base de todo el “tinglado” es la neurona p
(Pi), ésta es el átomo primordial de toda la estructura neuronal.
La neurona p
(Pi) es en realidad una abstracción, ella es originalmente, sólo una
función en el leguaje de programación "C", es decir, un puñado de
unos y ceros en la memoria del androide.



|